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Fútbol y violencia

Esta claro que las estrategias para evitar la violencia en los estadios no solo no funcionan, sino que hay que cambiarlas. Las mesas de trabajo entre las barras de los equipos son necesarias e incluso dan resultados, pero es claro que son insuficientes.

01 de octubre de 2024
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  • Fútbol y violencia

Por Juan Camilo Quintero M. - @JuanCQuinteroM

No hay un deporte a nivel mundial que mueva más pasiones ni sea más multitudinario que el fútbol. Es curioso porque la dinámica es simple: dos equipos, 22 jugadores, tienen el objetivo, durante 90 minutos, de convertir goles en el arco del rival y de evitar que anoten en el propio. Sin embargo, gracias estrategia, táctica, individualidades y algo de arte, logra el milagro y adquiere connotaciones aspiracionales.

Así es, tras el fútbol hay nacionalismos, figuras icónicas para la sociedad, show, miles de trabajos, millones de dólares, en fin, hay un negocio y como tal está lleno de contradicciones. Cualquier hincha, independiente de su nivel de conocimiento, se siente estratega de su equipo, grita, llora, desfoga hormonas durante un partido, y si asiste al estadio, la adrenalina se multiplica por mil. Sin embargo, todo tiene un límite y lo ocurrido en el partido de Nacional contra Junior hace una semana, en el Atanasio Girardot, es un llamado para que como sociedad repensemos y resignifiquemos nuestros valores.

Está claro que las estrategias para evitar la violencia en los estadios no solo no funcionan, sino que hay que cambiarlas. Las mesas de trabajo entre las barras de los equipos son necesarias e incluso dan resultados, pero es claro que son insuficientes, porque cuando la violencia estalla, cualquier liderazgo barrista ante una multitud enardecida, muchas veces drogada y con altos niveles de alicoramiento, se queda corto. Y aquí los problemas, cómo es posible que al estadio no solo entre personas alicoradas o drogadas, sino que entren licor, armas, puñales, puñales, machetes, sin ningún control.

Todos nos preguntamos ¿dónde quedó la carnetización que por años se ha discutido? ¿Por qué desde la administración anterior se retiró la policía del estadio? ¿Será seguro que las requisas las efectúen muchachos de logística sin experiencia en ese tipo de actividades? La tecnología de lectores de rostros al ingresar al estadio por qué no se ha implementado. Cuál es el nivel de responsabilidad de los organizadores, es decir, los equipos. Muchas preguntas alrededor del espectáculo, al parecer muy pocas respuestas. Tampoco puede ser que después de semejante batalla campal todo termine con sanciones de dos o tres juegos.

Es el momento de pensar en mayor tecnologías y medidas más drásticas de carácter penal para quienes se involucran, es este tipo de actos vandálicos. Tenemos que volver a pensar en un futbol en paz, donde la familia pueda disfrutar del espectáculo, no puede ser que, por un grupo de delincuentes, termine toda la afición perjudicada, sin mencionar la afectación a la imagen de la ciudad.

Tenemos mucho que aprender de otros deportes, como por ejemplo el rugby, en el que al final de los partidos, los hinchas de ambos equipos celebran juntos a pesar de la derrota de uno de los equipos.

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