Pico y Placa Medellín
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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com
Estación Educación Desquebrajada, a la que llegan los que creen que ser ciudadano es solo tener una tarjeta de identificación, los que se consideran con más derechos que otros y hacen lo que quieren, los que creen que la urbanidad es un libro viejo, los que se dan humos y se creen una inteligencia artificial, los que solo ven errores y maldicen rompiendo toda convivencia, los que exigen que los demás sepan quiénes son y la emprenden contra quien no sabe (porteros, policías, secretarias etc.), los que dicen haber viajado mucho y aquí rompen todas las normas que tuvieron que cumplir en otras partes, los que nunca se interesaron por la historia y la geografía de la ciudad y se burlan de quienes tienen el conocimiento, los que creen que los demás no valen la pena y se dan aires de abastecerse solos, los que desprecian la cultura local (la arquitectura patrimonial, el arte, la ciencia) y cuando la usan para algún evento aparecen con caricaturas, los que violan normas de tránsito alegando que el espacio es de ellos, los que no hacen colas sino que se meten de primeros, en fin, gente que no cumple con vivir como es debido en una ciudad y entonces la desorganizan de acuerdo con intereses propios y deseos, es mucha. Y se exhiben por todas partes.
Habitar una ciudad exige cumplir normas estrictas, pues no se está viviendo al desgaire sino en una estructura que, para funcionar bien, debe mantenerse en orden. Así las aceras son para los peatones, las vías para quienes cumplen con las señales, la buena convivencia para que haya seguridad y haya reconocimiento del otro (somos por lo que los demás hacen y nosotros no sabemos hacer), la limpieza (incluye cuerpos, fachadas y calles) y el buen uso de los servicios para sabernos humanos, el respeto por cada oficio, pues todos son necesarios etc. Y si hay orden, hay ciudad. Pero...
En nuestro medio (por eso somos siempre una mitad) no se educa al ciudadano: no le enseñan a habitar ni a comportarse como juez moral, ni se preocupan para que en los colegios y escuelas (donde aparece la semilla urbana) se explique en qué consiste ser ciudadano a través de cátedras diversas: vida y comportamiento ciudadano, historia y geografía local, cultura para ser sensibles y construcción comunitaria. Si esto no se sabe desde niños, si los deberes y derechos ciudadanos no se reciben iniciando la vida, si el saber usar debidamente los espacios no se toca, solo podemos esperar desorden, agresividad y gobiernos caóticos. Lo que vemos.
Acotación: crear malos ciudadanos es fácil. Basta con no educarlos, permitirles vivir de acuerdo con deseos y sin obligaciones, hacerles creer que la civilización es un mega-celular y la convivencia un aguante, y no corregir a tiempo sino ver crecer problemas y exhibirlos. Y lo peor, no usar palabras exactas sino las que permiten corrupción.