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La infelicidad

hace 1 hora
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Por Fanny Wancier Karfinkiel - fannywancier7@gmail.com

El sufrimiento que produce la infelicidad definida como la sensación subjetiva de insatisfacción o disgusto personal con la propia vida, no escapa al proceso universal y constante del cambio. En efecto, en tiempos remotos la enfermedad, la escasez y la muerte, considerados factores “externos” de sufrimiento físico y emocional, fueron las condiciones preponderantes que activaron la necesidad de mantenerse con vida. Posteriormente, la idea de que para ser creativo había que torturarse o rondar en la melancolía, condiciones psicológicas “internas”, empezaron a considerarse fuentes de genialidad promoviendo la extraña idea de que la depresión y la locura eran creativas. Actualmente, la desdicha moderna basada en ideales globales inalcanzables, exceso de opciones y expectativas, goce desmedido, excitación constante, aburrimiento y envidia, se convirtieron en causas de un sufrimiento que amplifica la carencia, acentúa la escasez y refuerza el vacío existencial.

La infelicidad se ha abordado desde varias perspectivas: filosófica, psicológica y ética/moral. La primera nos remite a la leyenda de Sileno quien, desde el más sombrío pesimismo y subrayando el dolor connatural de la existencia, le dice a Midas que los seres humanos más felices son los que no nacen nunca y, de nacer, son más felices si mueren jóvenes. Por el contrario, para Viktor Frankl la infelicidad es una neurosis derivada de la falta de sentido que puede encontrar la salida si conocemos el propósito del dolor. A su vez el psicoanálisis considera la infelicidad como parte inseparable de la condición humana generada por la cultura, y es un síntoma ligado a la forma como el deseo está estructurado. Estima que la felicidad plena es inalcanzable, aunque se puede aprender a habitar en el malestar y modificar la “posición de la “tristeza” que se repite incansablemente por no conocer sus verdaderas causas. Por su parte la perspectiva ética/moral incluye, entre otros, rasgos y actitudes como el egoísmo, el resentimiento, la codicia, la avaricia y la estupidez como causas de infelicidad.

A pesar de que tenemos gran capacidad de forjar nuestra desdicha, los avances de la psicología y la neurociencia hacen que ahora casi nadie crea que para ser creativo hay que atormentarse. Actualmente sabemos que la depresión es una enfermedad cuyas causas genéticas y del entorno hacen que la creatividad humana no sea por ella sino a pesar de ella.

Así mismo, la ciencia moderna afirma que la tendencia del cerebro es a no cuestionar las creencias ni a desprenderse de ellas. Por ejemplo, a pesar de generar enorme infelicidad y haber dejado de ser útiles, algunos líderes narcisistas siguen aferrándose a ideas anacrónicas y certezas ficticias heredadas como creer que la guerra es la solución a los problemas y no un trauma profundo de larga duración que produce incalculables daños externos e internos.

“La fuerza siempre atrae a los hombres de baja moral.” La frase de Albert Einstein nos advierte que el poder y la fuerza cautivan a gobiernos e individuos sin principios éticos que, eludiendo la interconexión de las naciones, solo buscan su propio beneficio.

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