Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Por Juan José Aramburo de Bedout - opinion@elcolombiano.com.co

Hablamos de hipopótamos, pero el elefante ya está en la sala

hace 1 hora
bookmark
  • Hablamos de hipopótamos, pero el elefante ya está en la sala
  • Hablamos de hipopótamos, pero el elefante ya está en la sala

Por Juan José Aramburo de Bedout - opinion@elcolombiano.com.co

Otra vez los hipopótamos. Que si se van para la India, que si se esterilizan, que si se sacrifican. Opiniones encendidas, expertos en televisión, redes sociales divididas. Colombia entera discutiendo el destino de unos animales que llegaron como excentricidad narco y hoy son problema ambiental real.

El debate existe y debe darse. Pero no es el centro del momento histórico que estamos viviendo. Mientras contamos hipopótamos, el verdadero elefante camina tranquilo por la política.

Me inquieta la desproporción. El volumen del espectáculo frente al silencio sobre asuntos estructurales. Porque mientras el país se concentra en la fauna invasora, avanza sin el mismo escrutinio una conversación mucho más delicada: la posibilidad de reescribir las reglas institucionales de Colombia.

Hoy el nombre propio es Iván Cepeda. No porque sea el único actor, sino porque representa

una visión de poder que incluye la idea de una eventual constituyente. Y una constituyente no es un ajuste menor. Es tocar los límites del poder. Es modificar pesos y contrapesos. Es redefinir la arquitectura que sostiene la democracia. Eso no es anecdótico. Eso es estructural.

En democracia todas las corrientes deben competir. La izquierda tiene pleno derecho a aspirar al poder. Pero los ciudadanos tenemos la obligación de votar con conciencia plena de lo que está en juego. Si usted va a votar por Cepeda, hágalo consciente. No por reacción emocional ni por simpatía automática. Hágalo entendiendo que podría estar respaldando una transformación profunda del sistema político. Las constituyentes en América Latina no han sido ejercicios inocentes. Han sido, muchas veces, mecanismos para concentrar más poder que para equilibrarlo.

Vote por quien quiera. Pero vote con los ojos abiertos. Porque no estamos eligiendo únicamente un gobierno de cuatro años. Estamos decidiendo si las reglas que hoy limitan al poder seguirán vigentes tal como las conocemos. Y cuando las reglas cambian desde el poder mismo, revertirlas no es tan sencillo como esperar el siguiente periodo electoral.

Es curioso que los hipopótamos, herencia del narcotráfico, concentren tanta energía pública. Otra vez el pasado capturando la conversación. Otra vez lo simbólico desplazando lo esencial.

Los hipopótamos se pueden trasladar. Se pueden controlar con técnica y recursos. Se pueden manejar.

El rumbo constitucional de un país no.

Mientras discutimos si otro país recibe animales invasores, deberíamos preguntarnos algo más incómodo: si debilitamos nuestras instituciones, ¿quién nos recibe después? El elefante no está en el río. Ya está en la sala. Y esta vez debemos mirarlo de frente.

Sigue leyendo

Por Juan José Aramburo de Bedout - opinion@elcolombiano.com.co

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD