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Los países con mayor exposición a las importaciones de crudo buscan contrarreloj amortiguar el impacto de las ocurrencias de Trump.
Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
Seguimos bailando al son de Donald Trump sin saber muy bien cuáles son sus objetivos. ¿Liberar al pueblo iraní? ¿Mostrarle a China lo mal que se lo puede hacer pasar estrangulando sus rutas comerciales? ¿Sacar músculo ante Rusia, aliada de los ayatolás y bloquear su acceso a los drones iraníes? ¿Hacer negocio con continuas declaraciones contradictorias que hacen fluctuar enfebrecidos a los mercados?
Nadie lo sabe muy bien y esa es una de las mejores bazas que juega Trump. La dificultad de anticiparse a sus movimientos porque no responden a un patrón definido. ¿Depuso a Maduro para asegurarse una vía extra de petróleo a sabiendas de que su ofensiva contra Irán estrangularía el Estrecho de Ormuz? Es una opción indemostrable.
La realidad es que el mundo contiene el aliento y busca salidas ante la volatilidad de Trump. Ayer mismo, 30 socios de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron “por unanimidad” la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia para frenar la sangría en los mercados.
Se trata de una operación histórica, más del doble de la anterior intervención récord de la agencia al comienzo de la guerra de Ucrania, cuando el organismo liberó 182 millones de barriles de crudo.
Desde su fundación en noviembre de 1974 tras la crisis del petróleo desatada durante la guerra del Yom Kippur, la AIE ha implementado cinco intervenciones mediante el recurso a las reservas estratégicas de petróleo de los países miembros, incluyendo la Guerra del Golfo de 1991, los huracanes ‘Katrina’ y ‘Rita’ en 2005, la crisis de Libia de 2011 y dos veces tras la invasión de Ucrania en 2022.
España liberará reservas de petróleo para 12 días. El Gobierno que lidera la némesis de “SuperTrump”, el pacifista a conveniencia Pedro Sánchez, ha confirmado su apoyo al plan.
En total, España cuenta con 135 millones de barriles almacenados, una cantidad equivalente a 92 días de reservas. De ese volumen, se pondrán en el mercado los correspondientes a 12 días para ayudar a estabilizar la situación.
Los precios del petróleo repuntaban ayer un 4%, por encima de los 91 dólares el barril. Por su parte, el gas natural TTF -de referencia en Europa- se encarecía un 3% en el entorno de los 49 euros megavatio hora. Más inflación para los raquíticos bolsillos de la menguante clase media.
Los países con mayor exposición a las importaciones de crudo buscan contrarreloj amortiguar el impacto de las ocurrencias de Trump. Pero quizá esos mismos gobiernos deberían cavilar que alguien que ha logrado regresar a la Casa Blanca después de un tormentoso primer mandato que acabó como el Rosario de Aurora tiene un plan más claro en su cabeza que muchos de los que le critican. Confuso y disparatado incluso, pero un plan en el que el juego del despiste es parte de la estratagema.
¿Acaso alguien sabe decirnos cuál será su próximo movimiento? ¿Extraer a Sánchez de su poltrona? Parece aventurado, pero con Trump nunca se sabe. Y, desde luego, le tiene en la diana.