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Columnistas | PUBLICADO EL 01 agosto 2022

Entonces hablemos con los robots

A la cuarta revolución industrial y a la inminente conversación con los robots no deben hacérseles esguinces. Hay que asumirlas como parte de la vida diaria y de los programas educativos en todos sus niveles.

Por juan josé garcía posada -
juanjogp@une.net.co

Mientras hacemos fuerza para que no sean una causa perdida los diálogos hacia la llamada paz total y por la concordia entre las muy diversas y encarnizadas facciones políticas, para que en últimas los seres humanos de este país alcancemos a ponernos de acuerdo en lo fundamental, de todos modos alistémonos para conversar en buen español con los robots.

Se afirma que los exponentes más famosos y sofisticados de la inteligencia artificial, los robots, ya hablan más que los seres humanos. Sobre todo, se expresan en inglés. Pero también hay buenas posibilidades de que el español sea asimismo una de las lenguas predilectas, por así decirlo, de los nuevos aliados androides, que en forma gradual y progresivo están reemplazándonos en múltiples actividades de trabajo y hasta en funciones esenciales como la de parlar.

Entre la Real Academia Española de la Lengua y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo hicieron unas primeras jornadas de verano sobre el idioma nuestro y la inteligencia artificial. Don Santiago Muñoz Machado, el director de la benemérita corporación que desde el siglo XVIII trabaja con el lema detergente de limpiar, fijar y dar esplendor, piensa que llegó la hora crucial de normativizar la lengua de las máquinas, así como en su momento se hizo con los seres humanos, para que el español ocupe un lugar sobresaliente en las relaciones con los nuevos interlocutores, que ya andan por ahí, no sólo haciendo mandados, sino cumpliendo tareas que no nos imaginábamos.

La Real Academia ya ha venido realizando un proyecto, Lengua Española e Inteligencia Artificial (Leia), para la defensa, proyección y buen uso de la lengua en el universo digital y, sobre todo, en el ámbito de la inteligencia artificial y las tecnologías actuales.

Claro que habrá que ver qué sorpresas nos dará la nueva revolución educativa, si va a ser o no adoctrinante, si adoptará el nefasto dirigismo estatal que oficializa el pensamiento pedagógico, pone a los maestros de escuelas y colegios al servicio de las consignas ministeriales y desconoce la libertad de cátedra y la autonomía en las universidades. Lo cierto es que a la cuarta revolución industrial y a la inminente conversación con los robots no deben hacérseles esguinces. Hay que asumirlas como parte de la vida diaria y de los programas educativos en todos sus niveles.

Por eso es tan importante como urgente aceptar que debemos enseñarles a los robots a hablar bien el español: El buen decir, el buen leer y el buen escribir deben aprenderlos las máquinas inteligentes, los hombrecitos automáticos, como quiere la Real Academia con el proyecto Leia. Si no, acabaremos habitando en un país y un mundo peores que la Torre de Babel. No asumir esa responsabilidad, para los programadores de la robótica, para gobernantes y gobernados y para padres de familia y educadores, será reducir la condición humana a la ínfima expresión. Esto no tiene vuelta de hoja: Hablemos con los robots 

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