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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

Los presidentes que se caen

El país de los presidentes en continua renovación evidencia una crisis democrática profunda que no garantiza un escenario de estabilidad más allá de mitad de año.

hace 1 hora
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  • Los presidentes que se caen

Por David E. Santos Gómez - davidsantos82@hotmail.com

Es una pregunta antipática. Incluso grosera. Puede, además, leerse con condescendencia y no es la intención de este escrito. Pero hay que hacerla. ¿Alguien sabe por estos lados de Latinoamérica quién es el presidente de Perú? Responderíamos que sus nacionales, por su puesto, sumidos ellos mismos en el huracán de la política interna se aprenden el nombre del gobernante y memorizan su cara para, en cuestión de meses, tener que renovar la lección. Fuera de sus fronteras, por el contrario, la realidad gubernamental del país andino pasa a ser leída e interpretada desde la niebla de la inestabilidad. José Jarí, el último presidente, duró solo cuatro meses en el poder.

El vecino del sur ha tenido ocho presidentes en una década. El hombre que hoy se tercia la banda es José María Balcázar, elegido por el mismo Congreso que a inicios de la semana pasada votó la moción de censura contra su antecesor por relaciones sospechosas para, aparentemente, favorecer a empresarios chinos. Balcázar pertenece al mismo partido político del ex presidente Pedro Castillo, destituido este también por el legislativo y luego detenido por -entre otras cosas- rebelión, conspiración y abuso de autoridad. Ahora Castillo, condenado a once años de prisión, le pide a Balcázar que lo indulte. Dice ser víctima de un proceso injusto y amañado, del uso de la justicia como arma política, y espera que su compañero de agrupación lo libre. Le habla con la seguridad de que el mismo Balcázar, con las vueltas que dan las ruletas políticas en Perú, podría caer en la cárcel muy pronto.

El nuevo gobernante peruano tiene 83 años, es abogado, y pretende timonear la nación por cinco meses hasta que un nuevo mandatario, escogido en las urnas, tome la batuta oficial. La votación será el 12 de abril.

El país de los presidentes en continua renovación evidencia una crisis democrática profunda que no garantiza un escenario de estabilidad más allá de mitad de año. Ni si quiera hay garantía de que Balcázar pueda llegar al final de su corto periodo. Con solo unas horas de posesionado se empezaron a recordar viejas declaraciones suyas en las que se mostró a favor del matrimonio infantil con el argumento de que un vínculo de ese tipo “ayudaba al futuro psicológico de la mujer”. Luego algunos de sus opositores le enrostraron, también, un par de investigaciones judiciales que lo acusan de apropiación ilícita de fondos.

Es posible que los peruanos pasen de largo las sombras del presidente porque representa un gobierno de transición. Pronto se irá del cargo y dará paso, este sí, a un líder elegido en las urnas. Pero la tensión flota en el aire. Es imposible prever el rumbo que tomará la nación andina porque navega sin timón desde hace una década y normalizó la acefalia como un método de administración estatal. En las calles todo parece inmutable.

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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

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