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El mundo encontró en la parálisis el camino más adecuado para contrarrestar la barbaridad con que el covid–19 irrumpió en nuestras vidas. A escasos cuatro meses de su triste aparición, dejó sin uso aeropuertos, estaciones de trenes, terminales de transporte, playas, lugares históricos, museos, teatros y demás espacios de entretenimiento. No hay sitio en el mundo que no esté sintiendo el rigor de esta dura y desafiante catástrofe. Las ciudades parecen detenidas en el tiempo, sin gente, sin ruido y sin movimiento; es como si se hubiera desconectado de su fuente de energía.
Esta inusitada fuerza, incontenible y maligna, ha logrado poner en pausa al mundo, cerrar empresas, transformar negocios. Por fortuna, operan la industria alimentaria, la farmacéutica y de salud y unas cuantas más, que son esenciales, en momentos del confinamiento obligatorio para toda la población.
Y en esta recesión económica que ya comenzamos, hay una reflexión que vale considerar, y es la comunicación en línea, directa y en tiempo real, que hoy tenemos casi todos a través de la tecnología celular, la cual nos ha permitido informarnos acerca de las acciones desarrolladas por los diferentes gobiernos, poniéndonos en sintonía y en alerta, de manera inmediata, con el mundo entero. Sin las excelentes comunicaciones con las que contamos, el tristemente célebre virus se habría expandido con mayor ímpetu y por supuesto, con consecuencias aún más lamentables.
El mundo digital, responsable en gran parte de que existan estas magníficas comunicaciones, es quizás el mejor y más eficaz antídoto, obviamente después de todos los medicamentos y sofisticados tratamientos de salud, y también será uno de los apoyos más valiosos para combatirlo y erradicarlo. Sus múltiples aplicaciones, muchas de ellas por desarrollar e implementar, serán de gran ayuda para avanzar en los meses difíciles que se vienen.
Acaba de conocerse a través de Bloomberg que, aunque parezca increíble, los colosos de la tecnología, Apple y Google, se aliaron por primera vez para trabajar en bioseguridad, una nueva actividad que aparece como consecuencia del coronavirus. Sus plataformas, con la ayuda de sus millones de usuarios, alertarán si estuvieron cerca o con una persona contagiada, monitoreo que ayudará muchísimo a la humanidad.
Las transacciones financieras, el comercio electrónico, la gestión de los negocios, la educación y el orden social, por mencionar solo algunas, se están dando gracias a que el mundo ha venido adoptando el internet, la tecnología de la información, los datos y la inteligencia artificial, para algunas de las actividades diarias. El que muchos de los bienes y servicios que requerimos del Estado, se faciliten o dificulten, será gracias a la mayor o menor aceptación de este ingrediente o de esta conectividad.
A la equidad, a la transparencia, a la educación de calidad, a la información veraz y confiable, llegaremos más rápido, si entendemos que el mundo digital es en buena medida, el camino directo y adecuado.