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Columnistas | PUBLICADO EL 23 marzo 2015

EL DERECHO COMO MÉTODO DE CORRUPCIÓN

Porjavier tamayo jaramillotamajillo@hotmail.com.co

El terremoto que ahora vive nuestra justicia no es casual y obedece a una doctrina marxista de origen italiano, de los años 60, denominada El uso alternativo del derecho. La idea consiste en que los jueces desconozcan la Constitución y las leyes, y en su lugar fallen como lo consideren justo en favor del proletariado. Populismo de dimensiones enormes que tuvo éxito en esa época. Algunos de los ideólogos de dicha corriente advirtieron que tal doctrina conducía a un autoritarismo dictatorial de izquierda o de derecha, pues si había libertad para fallar en favor del marxismo, también la había para fallar en favor del fascismo, o de la corrupción. No existía el imperio de la Ley.

Con la Constitución de 1991 esta teoría irrumpió en Colombia bajo el nombre de El Nuevo Derecho. La idea que subyace es la de la utopía de unos valores objetivos, con jueces sabios que como dioses, no requieren de derecho escrito. Diego López Medina pregona que los jueces deben, desde su función, desatar una lucha para apropiarse del poder, y consecuentemente, una lucha de clases, lo que destruye el Estado de Derecho y el principio de legalidad. López afirma: «...la puja por el control de las fuentes del derecho es una confrontación con contenido político entre ramas del poder público y, detrás de dichas ramas, entre formaciones sociales, con maneras alternativas de entender el Estado y la sociedad en la que cada grupo interesado usa sus recursos político-constitucionales para modelar a su favor los contornos del sistema» (El derecho de los jueces, p. 267).

Desde entonces, con la tutela, y sin ceñirse a la Constitución y la ley, se amparan sin duda alguna los derechos fundamentales de la gente débil, con lo cual la Corte ha adquirido un enorme prestigio. Pero como contraprestación, no queda quién controle el boquete abierto por la Corte, porque fallar sin apego a la Constitución permite también perversas sentencias. Ya sin cortapisas, algunos jueces utilizan su poder decisorio para lentamente introducir militancia marxista en las esferas decisorias del Estado. Y la delincuencia encontró el camino abierto para que la justicia corrupta, venal o politizada, utilizara la tutela no sometida a la Ley con el fin de favorecer sus intereses, pues la Ley escrita puede ser desconocida.

Además, el marxismo cambió de estrategia y de lenguaje para tomarse el poder. Por ello, en los últimos 20 años asistimos a la hábil maniobra de una actividad maquillada por el principio de legalidad consistente en aliarse con partidos de izquierda moderada, con el fin de adquirir poco a poco el favor electoral de la sociedad. En adelante, seguirán escondiendo su beligerancia, y apoyarán candidatos de izquierda democrática que no susciten sospechas, y lentamente irán eliminando a los opositores democráticos de la coalición de la que hacen parte, y en un abrir y cerrar de ojos, se tomarán el poder, y entonces, las armas y la represión, hasta entonces ausentes, aparecerán con toda su fuerza como hemos visto en el vecindario. Bienvenida la izquierda democrática que garantice el pluralismo político, y que se cuide de los lobos de la izquierda totalitaria .

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