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Votaré por Paloma Valencia

Colombia merece una líder que dialogue sin condiciones, que gobierne sin rencor y que construya sin necesidad de destruir.

hace 1 hora
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  • Votaré por Paloma Valencia

Por Diego Santos - @diegoasantos

Estamos a cuatro días de una de las elecciones más importantes que ha vivido Colombia en las últimas décadas. Lo diré sin rodeos, con la misma claridad con la que siempre he intentado escribir: votaré por Paloma Valencia.

No lo hago porque los demás candidatos simplemente me disgusten. Lo hago porque en medio del ruido ensordecedor de esta campaña, de la guerra sucia, de las mentiras fabricadas para hundir candidaturas, de los algoritmos que premian la rabia sobre la razón, Paloma ha demostrado algo que escasea peligrosamente en la política colombiana: carácter genuino, con sus virtudes y defectos.

La vi sentarse con Sergio Fajardo y aguantar una conversación profundamente incómoda sin perder la compostura ni un solo instante. La vi tender puentes cuando todo el mundo político estaba quemándolos alegremente. La vi hablar de país con altura cuando otros hablaban de enemigos con desprecio. Eso no es debilidad, como algunos quisieron venderlo. Eso es exactamente la fortaleza que necesita un país que lleva demasiados años gobernado por la polarización como método y el insulto como argumento.

Colombia está hoy atrapada entre dos extremos que compiten febrilmente por ver quién construye el muro más alto. Uno quiere dividir entre los de antes y los de nunca. El otro lleva décadas dividiendo entre el pueblo puro y los que supuestamente lo traicionaron. Los dos hablan de transformación. Los dos practican la exclusión. Los dos le ofrecen al país más de lo mismo con distinto empaque y diferente volumen de grito. Los dos son lo mismo, así les duela que se los digan.

Paloma representa otra cosa. Representa la posibilidad concreta de un país donde quepamos más colombianos, no menos. Donde la conversación política no termine siempre en trinchera sino, ocasionalmente, en acuerdo. Donde gobernar no sea sinónimo de venganza sino de construcción. Eso no es ingenuidad ni candidez. Es exactamente lo que un país profundamente agotado por el odio necesita escuchar y, más importante aún, necesita ver convertido en realidad.

Los números también hablan. Paloma puede sumar donde otros no pueden. Puede convocar al centro, a los moderados, a los que votaron por el cambio y se arrepintieron, a los que nunca han encontrado representación en ningún extremo ideológico. Esa capacidad de sumar no es un cosa menor de cara a una segunda vuelta. Es la diferencia real entre ganar y perder. Entre frenar el continuismo o entregárselo en bandeja.

Soy consciente de que el camino no es fácil. Las encuestas pintan un panorama complicado y faltan apenas cuatro días para saber cómo habla Colombia. Pero en política nada está escrito hasta que cierra el último tarjetón. Y las convicciones no se negocian por comodidad ni se abandonan por miedo.

Votaré por Paloma Valencia porque creo en lo que representa. Porque Colombia merece una líder que dialogue sin condiciones, que gobierne sin rencor y que construya sin necesidad de destruir. Porque en tiempos de imbecilización colectiva y titulares fabricados, apostar por la persona correcta sigue siendo el acto más revolucionario que existe.

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