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Hernán Jaramillo

Ingeniero, emprendedor e inversionista en tecnología, con más de quince años de experiencia en San Francisco, donde descubrió bitcoin y compró sus primeros BTC en 2013. Ha levantado más de USD 100 M para startups y aplica first principles thinking para identificar apuestas asimétricas en compañías como Tesla, Robinhood, Palantir y Solana. Es cofundador y anfitrión de 10AMPRO. Piensa que Medellín puede multiplicar su economía y talento, convirtiéndose en un hub global de innovación estratégica y sostenible.

Vestir Robots

La ciudad también podría desarrollar talleres especializados en mantenimiento, personalización y reparación de humanoides.

hace 1 hora
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  • Vestir Robots

Por Hernán Jaramillo - @10ampro

La próxima gran economía podría tener clientes que no respiran. Agentes de inteligencia artificial y robots comprarán servicios, contratarán recursos y tomarán decisiones sin deseos, estatus ni impulsos emocionales. Su criterio será más simple: cumplir un objetivo al menor costo, con la mayor velocidad y la menor fricción posible.

Elon Musk llama idiot index a la diferencia entre el costo de las materias primas de un producto y su precio final. Si una pieza cuesta diez veces más que los materiales que la componen, existe una oportunidad para rediseñarla, simplificarla o eliminar intermediarios. Los agentes operarán con una lógica parecida: no comprarán por prestigio, tradición o publicidad, sino por eficiencia. Eso transformará el consumo. Las máquinas demandarán cómputo barato, energía, datos, conectividad, privacidad, reputación verificable, mantenimiento y sistemas de pago instantáneos. También necesitarán cuerpos. La expansión de los robots humanoides está convirtiendo el software en una nueva categoría de trabajador físico capaz de operar en fábricas, bodegas, comercios y hogares.

Y esos cuerpos tendrán que vestirse. No porque un robot sienta frío, pudor o deseo de estar a la moda. Los textiles cumplen funciones concretas: amortiguan golpes, reducen ruido, protegen componentes, facilitan la limpieza y hacen que las máquinas resulten menos intimidantes para las personas. Algunos humanoides ya utilizan cubiertas suaves, lavables, resistentes al corte y reemplazables. Otros incorporan trajes tejidos en tres dimensiones o uniformes personalizados para cada empresa.

Aquí aparece una oportunidad inesperada para Medellín. Antioquia conserva uno de los ecosistemas textiles y de confección más importantes de América Latina. Según la Cámara de Comercio de Medellín, el sector reúne alrededor de 14.000 empresas. La región cuenta con capacidades en diseño, desarrollo de materiales, tejido, confección, producción en lotes pequeños y logística. Es lo que la industria denomina “paquete completo”: no vender únicamente tela o mano de obra, sino resolver toda la cadena.

Durante décadas, Medellín confeccionó ropa para personas. En los próximos años podría producir pieles técnicas para máquinas: cubiertas protectoras, textiles inteligentes, uniformes industriales, materiales lavables, piezas resistentes al desgaste y diseños que faciliten la aceptación de robots dentro de hogares y lugares de trabajo. La oportunidad podría ir más allá de la confección. La ciudad podría desarrollar talleres especializados en mantenimiento, personalización y reparación de humanoides. El conocimiento acumulado en manufactura, diseño y servicios técnicos puede convertirse en infraestructura para una industria que apenas está naciendo.

Medellín no debería competir solamente cosiendo prendas más baratas. Debe preguntarse qué capacidades existentes pueden adaptarse a los productos del futuro. Tal vez la tradición textil de la ciudad no sea una reliquia industrial, sino una ventaja todavía sin descubrir. El oficio más antiguo de Medellín podría terminar vistiendo al trabajador más nuevo del mundo.

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Hernán Jaramillo

Ingeniero, emprendedor e inversionista en tecnología, con más de quince años de experiencia en San Francisco, donde descubrió bitcoin y compró sus primeros BTC en 2013. Ha levantado más de USD 100 M para startups y aplica first principles thinking para identificar apuestas asimétricas en compañías como Tesla, Robinhood, Palantir y Solana. Es cofundador y anfitrión de 10AMPRO. Piensa que Medellín puede multiplicar su economía y talento, convirtiéndose en un hub global de innovación estratégica y sostenible.

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