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Columnistas | PUBLICADO EL 10 septiembre 2022

Desvanecerse

Giras, sigues, cada paso que das hacia adelante resulta de la suma de tantos ya andados. Ordenas, proyectas, sueñas y diseñas un futuro que se asoma y se antoja luminoso. Edificas la estructura del mañana y en segundos el presente te recuerda que eres, sobre todo, ahora. Pasas largas horas planeando y de repente descubres que hay una pesadilla a la vuelta del reloj.

Enciendes la TV y el luto por los muertos viste a los vivos, la tristeza por alguien a quien desconocemos los invade a todos, las voces apenas audibles invocan el dolor. ¿Será eso?, ¿o será el respeto que se siente por quien ha sido el icono que vio rodar tantas vidas y tanta historia al frente de sus ojos?. La vida nos recuerda que somos finitos aunque habitemos un reino.

Eso que pasa por allá no es tan doloroso como lo que vemos rodar aquí, la siguiente noticia del telediario no está vestida de negro aunque suceda en nuestro vecindario, aquí el dolor es ajeno, tan solo un titular. Al que apenas tiene o algo tiene, la avalancha le arrastra sus sueños, hay que hacer el duelo por cada casa y cada cosa perdida. Nos dicen que aún faltan muchas lluvias por caer y, seguramente, miles de toneladas de barro y lodo por cubrir las esperanzas de cientos, no hay apnea que resista tanta tragedia junta. Alguien dice en una reunión que una prestigiosa universidad internacional monitorea desde hace años las zonas de desastre de este valle. Debemos modificar nuestro paisaje si no queremos rodar sin rumbo hacia el despeñadero. Creo que ya lo estamos haciendo, rodamos...

Rodamos cuando se desvanece la confianza. Me siento a la mesa a despedir a la amiga que se hizo sefardí y a su compañero. Ella emigra porque prefiere darle el compás de espera al gobierno por fuera de esta realidad que combina en un cóctel de incertidumbre a tanto político o ministro que lanza mensajes ininteligibles a diestra y siniestra. ¡Volveré cuando se pueda!, me dice, y la abrazo con la tristeza de esas despedidas que nos dábamos en los años de la incertidumbre, cuando dudábamos acerca del regreso. ¿Cuántos estarán haciendo lo que ella? Algunos podrán, otros, simplemente, iremos perdiendo la fe. Miles abandonan sus refugios cada día porque cualquier tipo de catástrofe los arrastra, miles se desplazan por la tierra con su caracol a cuestas, llevan poco o mucho, pero todos deberán empezar desde cero a tejer la red que los haga sentirse parte de algún mundo.

La semana parece un mes de cien días, casi todo duele o es duelo, entro a fisgonear el mundo feliz que construimos en Instagram y veo en las historias de mi amigo el párrafo del libro de John Sellars que lee: “el mensaje de Epicuro es que ya tienes todo lo que necesitas; basta con que te des cuenta. En cuanto lo entiendas, todas tus demás preocupaciones se desvanecerán” 

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