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La frase más premonitoria del periodismo colombiano fue escrita por Orlando Sierra Hernández en una de sus columnas del diario La Patria: “cogito, ergo, ¡pum!”.
Era, como se puede ver, una parodia de la frase de Descartes: “cogito, ergo, sum”. Es decir, “pienso, luego existo”.
Al concluir con el sonido onomatopéyico de un disparo, el periodista Orlando Sierra transformó la sentencia en algo como “pienso, luego muero”.
Y al poco tiempo fue asesinado.
Sierra solía usar ese tipo de citas porque había estudiado...
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