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El público de TikTok seguro votaría por Rojas Pinilla si estuviera en el tarjetón de primera vuelta, pero yo con seguridad que no.
Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com
Es divertido, de vez en cuando, cambiar el buscador de Google por el de TikTok: abre las puertas a un universo paralelo.
A veces es notablemente mejor: a la hora de buscar destinos de viajes, restaurantes o un evento histórico, el resultado es una experiencia más inmersiva. Pero otras veces, más que mejor, el resultado es más curioso: da la posibilidad de adentrarse en el sesgo de un público digital, de edad promedio mucho menor a la nacional.
Cuando en TikTok se busca “Rojas Pinilla”, en lugar de las monótonas páginas enciclopédicas que arroja Google, lo que aparece es más editorializado: ediciones con música que romantizan al dictador, acompañadas de sus logros, sus discursos amplificados en tono dramático y, sobre todo, una nostalgia evidente por sus años de mandato tras el golpe de Estado de 1953.
Queda la sensación de que, si hoy volviera a lanzarse, Rojas Pinilla ganaría sobrado la presidencia.
¿Pero a quién echarle la culpa? La verdad es que el protagonismo de la dictadura de Rojas en cómo enseñamos nuestra historia es más bien menor: un lunar corto dentro de la tradición democrática colombiana, en el que pocas veces se ahonda, y que cuando se analiza suele quedar en términos comparados: menos mala y menos larga que los autoritarismos de otros países latinoamericanos.
Pues bueno, para cerrar esa brecha, encontré uno de los mejores libros que he leído de un autor colombiano en los últimos años, descubierto gracias a una entrevista en el podcast Atemporal, que también recomiendo: “Los gritos”, de Andrés Arias, un libro de cuentos sobre la dictadura de Rojas Pinilla que va contando a varias voces, entrando y saliendo de esos años entre 1953 y 1957, construyendo de manera algo caleidoscópica lo que fueron los años del Supremo en el poder.
Es una obra de ficción, pero de gran riqueza histórica: si bien muchos personajes son inventados, conviven con Rojas Pinilla, su familia y demás protagonistas de la época, retratando con la mayor fidelidad posible muchos de los principales episodios de la dictadura, algunos insólitos, otros macabros: la masacre de la plaza de toros de Santamaría, el buque en el que por unos días estuvo preso Rojas, los bombardeos con napalm en regiones del Tolima, la construcción de María Eugenia como una suerte de “Evita” criolla, la censura y el cierre de periódicos, las conspiraciones, el desfalco del erario público liderado por “el yernísimo” (hábito que heredaron los nietos del general, Iván y Samuel Moreno), la persecución y represión del SIC, el fervor popular que despertó el General y que también vio desvanecerse, la matanza de estudiantes, la explosión que dejó cientos (o miles) de muertos en Cali, la casa de Rojas en Teusaquillo que se mantiene hasta hoy, entre otros episodios que de cuento en cuento van articulando las piezas de un rompecabezas que termina siendo una radiografía de aquellos años.
Poco sabía de todo esto antes de leer el libro, algo que se debe a la naturaleza misma de la dictadura: en una época de censura, donde toda la información que circulaba era metódicamente controlada, y donde los esfuerzos por pasar la página con el Frente Nacional incentivaron el olvido, las fuentes primarias son más escasas, lo que le da aún más valor a lo que Arias logra capturar.
El público de TikTok seguro votaría por Rojas Pinilla si estuviera en el tarjetón de primera vuelta, pero yo con seguridad que no.