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Lo que las elecciones al Congreso dicen del poder en Medellín y Antioquia

Esta nueva realidad política será, seguramente, la que defina el próximo alcalde y gobernador.

hace 18 horas
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  • Lo que las elecciones al Congreso dicen del poder en Medellín y Antioquia

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

El bipartidismo Liberal-Conservador que dominó la política colombiana durante décadas, incluida Antioquia, va quedando en el olvido.

Lo reemplaza un “nuevo bipartidismo”, concentrado cada vez más en los votos que capturan el Centro Democrático (CD) y el Pacto Histórico (PH) a ambos lados del espectro político: ocuparán 10 de las 17 curules a la Cámara por Antioquia, en línea con una tendencia nacional donde estos dos partidos suman más del 40% de las curules del Senado o 14 de las 18 a la Cámara por Bogotá. El resultado del 8 de marzo dibuja un departamento partido en dos ideologías disimiles, donde el CD sigue siendo dominante, pero en el que ambos movimientos crecen por donde se les mire, dejando borrados a la política tradicional y a los votos de opinión de “centro”.

Ya con los escrutinios finalizados en el departamento, a la Cámara el CD pasó de 425.000 a 750.000 votos y saltó de cinco a siete curules. El PH pasó de 225.000 a 399.000 y subió de dos a tres escaños. Creemos, el movimiento de Fico, irrumpió con dos curules que antes no tenía, un buen resultado cuando se compara con los candidatos aliados de Galán en Bogotá o de Eder en Cali.

Mientras tanto, los partidos tradicionales van desapareciendo del panorama: el Liberal y Conservadores bajaron de tres curules a dos cada uno, y en el Senado la caída fue peor: Antioquia pasó de 14 a 11 senadores, la cifra más baja en cuatro periodos, de los cuales ocho son del PH o del CD. Quienes tuvieron más éxito entre los tradicionales fueron las maquinarias que se han beneficiado del gobierno de Petro, casi una extensión de las redes de poder del PH: los conservadores de Trujillo, que mantuvieron la única curul de su partido al Senado en Antioquia, y María Eugenia Lopera, del grupo de Julián Bedoya, que mostraron las mieles que ha traído su subordinación al Gobierno Nacional.

Pero la Antioquia electoral no es una sola: son al menos tres. El Valle de Aburrá, Oriente, Suroeste y el Norte del departamento votan CD, que fue la primera fuerza con cerca del 40% en esas cuatro subregiones y ganó 55 de sus 73 municipios. En las zonas más azotadas por la violencia y la pobreza, como Urabá y Bajo Cauca, triunfó el PH, con más del 25% de los votos. Y en regiones como el Occidente, el Nordeste y el Magdalena Medio, los partidos tradicionales mantienen pequeños bastiones gracias a sus maquinarias territoriales.

Sin embargo, más allá de quién domina, la tendencia del “nuevo bipartidismo” resalta: en absolutamente todas las subregiones del departamento —y esto a pesar de la entrada de Creemos, que fue la tercera lista más votada a Cámara en Antioquia—, tanto el PH como el CD crecieron frente a las elecciones de 2022.

Lo mismo pasa si se desagregan los resultados de Medellín: en todas las comunas creció la votación del CD y del PH, llevando al movimiento de Petro a ser el partido más votado en tres comunas de la ciudad y a lograr cerca del 20% de la votación en todo el Valle de Aburrá. Un resultado nada despreciable: incluso en una de sus regiones más adversas, la izquierda está alcanzando un “piso” alto.

Esta nueva realidad política de la región —“bipartidista”, pero con amplia ventaja de la derecha y partidos tradicionales cada vez más marginales— será, seguramente, la que defina quién será el próximo alcalde y el próximo gobernador.

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