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Creemos es una apuesta por la renovación política, un equipo fresco sin mañas ni ataduras.
Por Alejandro De Bedout Arango - opinion@elcolombiano.com.co
A poco de que Colombia acuda a las urnas, ha resurgido ese desgastado fantasma de la política tradicional: la falacia del “voto útil”. Dicen que no se va a alcanzar el umbral, poniendo en entredicho que Creemos lo logrará... ¿Tienen miedo de perder espacio político frente a un grupo que genera una esperanza que ellos ya no proyectan? Dicen las maquinarias marchitas que votar por Creemos es “botar el voto”. Nada más alejado de la realidad, lo peligroso es seguir confiando en estructuras tradicionales que nos prometieron orden, pero nos entregaron incertidumbre.
Botar el voto es dárselo a los mismos partidos que se acomodaron durante décadas y hoy tienen varios candidatos inmersos en escándalos de corrupción y clientelismo. Votar por Creemos es una apuesta por la renovación política, por un equipo fresco sin mañas ni ataduras y un ejemplo claro es Juliana Gutiérrez —cabeza de lista del Senado—, que encarna valores de familia, preparada académicamente y con trayectoria social de más de 10 años, echada para adelante, líder y empoderada.
Votar por Creemos es consolidar la personería jurídica para un partido de ciudadanos comunes y corrientes, y no de caciques. Es el voto que garantiza que el próximo Congreso no sea un mercado de favores, sino un bloque de contención contra la corrupción y motor para el desarrollo de las regiones.
¿Qué otro partido ha logrado lo que Creemos consolidó recientemente? Se pasó de obtener la personería jurídica en 2023 a ser la bancada más grande del Concejo de Medellín en 2024, además de contar con 5 diputados en la Asamblea de Antioquia. Este movimiento consolida un modelo de gestión que hoy es referente. En 2023, entregó más de 2.100 avales, logrando 7 gobernadores, 43 alcaldías y 150 corporados; en elecciones del Consejo Distrital de Juventud (CDJ), logró 23 representantes en toda Colombia. Se obtuvieron más de dos millones de votos en el país. En Medellín se vivió un fenómeno democrático sin precedentes que validó el liderazgo de Federico Gutiérrez. Con aprobación superior al 70%, hoy Creemos es faro de esperanza y una fórmula que funciona. No es experimento, es una realidad que validó su participación en el Congreso con 872.346 firmas.
Creemos es experiencia en el servicio público, respeto por el ciudadano y defensa de la institucionalidad, porque mientras otros guardaron silencio ante lo que pasaba en Medellín, desde este proyecto político se actuó y se habló con la verdad. Se han documentado más de 650 hallazgos de posibles actos de corrupción de la administración de Daniel Quintero, que hoy están bajo la lupa de los entes de control y la justicia teniendo más de 55 imputados incluyendo al líder.
Hoy el panorama se complementa con una alianza entre Creemos y Abelardo de la Espriella, el portaaviones que llevará al “Tigre” a la Casa de Nariño. Abelardo representa “extrema coherencia” que el momento histórico demanda.
Creemos en un gobierno austero, transparente, que conciba a la familia como la base de todo. Este 8 de marzo, el voto por Creemos es de valentía. Representa la visión de país de líderes como Federico Gutiérrez, quien le ha plantado cara a Gustavo Petro. Lo invito a usted, lector, a que no le dé miedo y a que vote con orgullo por Creemos.