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David Bohm, además de haber sido uno de los más importantes físicos teóricos del siglo XX, fue un importante pensador que influyó con su mirada en la forma como vemos el mundo. Entre muchos de sus aportes quiero resaltar el realizado sobre los paradigmas. Esta palabra viene del griego Paradeima, que significa: modelo, ejemplo. Bohm, en tanto, lo definía como “el resultado de los usos y costumbres, de creencias establecidas, de verdades a medias; un paradigma es ley, hasta que es desbancado por otro nuevo”. Los paradigmas de una persona o una sociedad, al delimitar zonas de confort, por lo general, impiden visualizar y aceptar nuevas ideas o propuestas. Restringen, casi siempre, el accionar y todo lo que sea contrario a nuestras creencias. Y lo que es peor, los paradigmas gobiernan nuestras vidas.
A propósito del actual debate sobre las facultades al Alcalde en el proyecto de acuerdo 300, es claro ver cómo afloran paradigmas cuando se presenta una propuesta novedosa. Para entender lo ocurrido, vale la pena detenerse un poco y analizar la estrategia para el mejoramiento de lo público, soportada en esta administración, en ese trinomio Modernización-Plan de Ordenamiento Territorial-Conglomerado Público.
En primer lugar, hay que decir que la modernización ha sido catalogada por muchos como una innovación en medio de la rigidez estructural del aparato púbico. Gary Hamel, en su libro “El Futuro de la Administración”, plantea que la velocidad de la tecnología y la innovación ha superado la capacidad administrativa de las empresas y ni mencionar la capacidad administrativa del Estado que lucha siempre contra el cambio. Medellín, a raíz de su excelente manejo fiscal y del buen manejo de EPM, ha logrado incrementar sus presupuestos de manera notable. La nueva lógica presupuestal condujo al aumento de inversión a través de un mayor número de programas y proyectos, generando un gran impacto social pero también un incremento de la carga laboral. La Alcaldía llegó a tener personas con contratos de prestación de servicios por más de 7 años. Hoy, gracias a la modernización, muchas de esas personas hacen parte de la planta de la administración, optimizando procesos funcionales críticos y dignificando sus labores.
En la lógica de una administración innovadora que se adapta a los nuevos retos, el alcalde Gaviria lidera el primer conglomerado público municipal en Colombia. Con esto se busca alinear 29 entidades descentralizadas y actuar en conjunto con otras 16, las cuales financia en gran medida. Por lo general, la ciudadanía entiende la Alcaldía como un ente único, ya que nunca fue visible el entramado institucional con que tradicionalmente ha contado y que hoy maneja en total un presupuesto mayor a los $16 billones/año. Ahora bien, el acuerdo 300, en consonancia con la modernización, busca adaptar la estructura de la administración y de los entes descentralizados a los nuevos requerimientos que trae, por un lado, la adopción del POT y, por el otro, la creación del conglomerado público, todo con el fin único de contar con un municipio cada vez más eficiente. Pero todo esto implica un cambio de paradigma. Lo que hemos visto en los últimos días es la resistencia de los que se niegan a ver en el cambio una oportunidad y una exigencia y por el contrario aferrándose al pasado. Y de otro la firme convicción de que estos cambios son necesarios y nos permitirán seguir teniendo el mejor modelo de gestión del país.
PD: ojalá las discusiones en el Concejo de Medellín se den en torno a los argumentos y no a la lógica de la película 300, donde Temístocles buscaba unificar Grecia bajo la égida de la violencia. Lamentable lo sucedido la semana pasada.
*Director Ejecutivo Ruta N.