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Las dudas que deja un posible asocio de Ecopetrol con PDVSA

Una infraestructura deteriorada y la incertidumbre jurídica frente a una empresa en la “Lista Clinton” harían complejos los eventuales negocios con Ecopetrol.

  • La petrolera colombiana tendría que revisar aspectos jurídicos y financieros antes de sellar un negocio con PDVSA. FOTO: COLPRENSA
    La petrolera colombiana tendría que revisar aspectos jurídicos y financieros antes de sellar un negocio con PDVSA. FOTO: COLPRENSA
20 de noviembre de 2023
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Luego de que el presidente Gustavo Petro anunciara un eventual acuerdo energético con Venezuela, los expertos del sector coinciden en algo: hay muchas preguntas qué responder antes de determinar qué tan realizable es la iniciativa.

Tomás González, exministro de Minas y director del Centro Regional de Estudios Energéticos (Cree), señaló que desde luego suena atractiva una asociación con el país que posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo.

No obstante, apuntó que “el problema no está en el subsuelo sino en la superficie”, pues habría qué revisar quién es el socio, cuáles son sus capacidades actuales y qué garantías tendría Colombia si se presenta un incumplimiento.

En este caso, el acuerdo involucra a Ecopetrol y a PDVSA, su homólogo venezolano; una compañía que en su mejor época producía unos tres millones de barriles diarios y hoy solo bombea cerca de 700.000, un desempeño que obedece al deterioro que ha sufrido en sus activos por presuntos malos manejos.

En línea con ello, González mencionó que Ecopetrol debe generar valor para su máximo accionista, que es el Estado colombiano, e igualmente para los demás propietarios, de manera que no puede hacer inversiones a la ligera y poner en riesgo el retorno.

La infraestructura

A la incertidumbre jurídica y operativa habría que agregar la madurez en la infraestructura para poder intercambiar hidrocarburos y electricidad.

Si se trata de traer gas desde Venezuela, existe un gasoducto llamado Antonio Ricaurte, inaugurado en 2007 y cuya extensión alcanza los 225 kilómetros entre La Guajira y Maracaibo, pero como ha estado inactivo por años, nadie sabe con certeza en qué estado se encuentra ni cuánto costaría una posible reparación.

“Si es una decisión de rehabilitar la infraestructura entre Colombia y Venezuela, ya sabemos que existen varios puntos de conexión eléctricos y al menos un punto de conexión gasífero; que están absolutamente deteriorados por la inactividad que han tenido en los últimos 20 años, eso requeriría unas inversiones bastante cuantiosas y tomaría de tres a cuatro años dejarlos operando”, indicó Miguel Lotero, exviceministro de Energía.

Al ser consultado sobre este punto en concreto, el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, indicó que el citado convenio, por ahora, es una posibilidad que necesita revisión técnica. Y frente a la infraestructura, comentó que hace falta revisarla antes de precisar si necesita inversiones. Es decir que pese al anuncio de Petro, no hay cuentas preliminares sobre los tiempos, costos y riesgos que implicaría este acuerdo.

Uno de los puntos más etéreos del asunto tiene que ver con la electricidad que Colombia le enviaría al vecino país, especialmente porque la fuente, según el Gobierno, serían los proyectos renovables de La Guajira, mismos que presentan retrasos y ni siquiera están conectados con el Sistema Interconectado Nacional (SIN).

“Uno podría leer este anuncio como si fuera un canje de energía por petróleo, pero no es así. Una cosa sería el eventual negocio petrolero (que lo haría Ecopetrol), pero otro sería el negocio eléctrico que deberían hacerlo quienes generan esa energía y Ecopetrol no es generador, al menos hasta ahora no lo es”, subrayó Tomás González.

Otros cabos sueltos

Julio Vera, director de la Fundación Xua Energy, recalcó que es necesario revisar la posibilidad real y legal que puede tener Ecopetrol de invertir en Venezuela a la luz de las sanciones que hoy tiene PDVSA, incluida en la llamada “Lista Clinton”.

Vale mencionar que el Código de Ética de Ecopetrol indica que la compañía debe acatar las sanciones que impone la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Miguel Lotero señaló que no tiene nada de malo que una compañía piense en expandir su portafolio por fuera del país de domicilio, pero enfatizó en que se trata de una decisión de gobierno corporativo, que en el caso de la petrolera nacional requiere unas instancias y debe cumplir con los criterios de rentabilidad.

Por otro lado, el director del Cree indicó que la petrolera colombiana también debería justificar muy bien por qué entre todas las opciones de asocio, Venezuela representa la mejor.

Ante ello, Juan Carlos Echeverry, expresidente de Ecopetrol, dijo que “un eventual negocio con PDVSA parece una mala idea, no porque sacar petróleo de Venezuela sea malo, podría ser muy bueno, pero PDVSA es una compañía que no necesariamente paga las cuentas, no es confiable y cualquier día el presidente Nicolás Maduro amanece Bravo y dice: no le paguen a Ecopetrol”.

Infográfico
26
años tiene el gasoducto Antonio Ricaurte que conecta a los países y está inactivo.
El empleo que busca está a un clic

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