Han pasado ya más de dos meses y son innumerables las críticas que ha recibido el Gobierno Petro tras el decreto que aumentó el salario al que él mismo bautizó como un “salario mínimo vital”.
De hecho Fedesarrollo, uno de los tanques de pensamiento más rimbombantes del país, advirtió que hay, aproximadamente 600.000 empleos en riesgo, tras este aumento que expertos calificaron como “populista y desmesurado”.
Fedesarrollo advierte sobre efectos económicos y empleo
El análisis de Fedesarrollo sostiene que el fuerte aumento del salario mínimo, muy por encima de lo que habrían sugerido criterios tradicionales basados en inflación y productividad, podría reducir la demanda de empleo formal y aumentar la informalidad laboral hasta en 3 puntos porcentuales.
Esto se debe, en parte, al impacto que un mayor costo laboral tiene en empresas con márgenes operativos estrechos, especialmente las microempresas que predominan en la economía nacional.
“Podría incidir en las decisiones de contratación, en la fijación de precios de bienes y servicios y llevar al banco central a aumentar las tasas de interés. En consecuencia, puede afectar el crecimiento de la economía”, señala el informe, el cual fue realizado por la economista Ximena Cadena.
Estas unidades productivas, que representan aproximadamente 95% del tejido empresarial y emplean al 62,2% de los trabajadores formales, operan con márgenes de maniobra limitados.
Fedesarrollo explica que, con el nuevo ajuste, los gastos laborales de una microempresa típica pasarían de $2,4 millones a cerca de $2,8 millones mensuales, reduciendo su margen operativo a alrededor de 1%, muy por debajo de lo necesario para sostener empleo formal.
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Riesgo de pérdida de empleos formales e impulso a la informalidad
Como consecuencia de este mayor costo de contratación, Fedesarrollo estima que las empresas podrían reaccionar de diversas maneras que afectan el empleo formal: reducir la contratación formal, despedir empleados o sustituirlos por contrataciones informales.
También podrían optar por automatizar procesos o ajustar su planta de personal, reduciendo la necesidad de mano de obra.
“Al generalizar este impacto para toda la economía, el incremento del mínimo podría generar un aumento de hasta tres puntos porcentuales en la informalidad y la pérdida de hasta 600.000 empleos formales frente a un escenario en el que el crecimiento del salario se hubiera limitado al reconocimiento de la inflación y la productividad”, advierte el informe.
El informe de Fedesarrollo también señala que los mayores costos laborales podrían trasladarse a los precios de bienes y servicios. Esto se daría por medio de mecanismos de indexación, que ajustan tarifas y precios automáticamente al salario mínimo, y por el traslado directo de costos, lo que, a su vez, podría empujar al alza la inflación en un momento en que la economía aún no ha consolidado una estabilidad clara.
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En otros análisis, Fedesarrollo ha señalado que, tradicionalmente, el salario mínimo debería ajustarse en función de la inflación y la productividad real de la economía —dos variables que en 2025 no habrían justificado un aumento tan elevado— con propuestas más moderadas, cercanas al 6–7 %.
Para finalizar, Fedesarrollo calcula que los sobrecostos podrían llegar a 5,9 billones de pesos, de los cuales 4,9 billones estarían asociados a pensiones y un billón a gasto de personal.