Cuando todavía era estudiante de administración de empresas, Ángela López recibió en 2004 una llamada de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA), la encargada de ensamblar los carros de Mazda en el país y que más tarde se convirtió en importadora. Ahí le preguntaron si estaba interesada en presentarse a una entrevista para ocupar una plaza como practicante.
“Cuando me llamaron para presentarme a la entrevista ni siquiera sabía cuál era la empresa. Me dijeron ‘es para CCA’ y yo sin saber qué era dije que sí”, le contó López a Forbes. Como su padre siempre fue cercano a la industria automotriz, ella relató que él se alegró más que ella cuando llegó la oferta.
Se quedó con el puesto y trabajó por seis meses en el área de mercadeo. Durante ese lapso, desarrolló afecto por la empresa. De hecho, comentó que su sueño era continuar, pero se fue para Inglaterra y allá estuvo tres años estudiando. En 2006 volvió al país y su camino se cruzó otra vez con el de la compañía. Esta vez, entró a desempeñarse como analista de mercadeo.
“Empecé desde abajo. Mi primer cargo fue analista de mercado. Ahí aprendí qué espera el consumidor colombiano de la marca y ese aprendizaje me ha servido hasta hoy”, comentó.
Desde su punto de vista, si no hubiera empezado su trayectoria desde la bases de la organización, no habría recogido la experiencia ni habría agudizado los sentidos que después la llevaron hasta la cima de la Compañía Colombiana Automotriz.
En 2008 se desempeñó como ejecutiva de producto; luego, en 2013 ascendió a la gerencia de mercado y un año después ya era la directora absoluta del área antes mencionada. Demostró tener lo necesario para ayudar a que la marca aumentara las ventas. Entre 2014 y 2018 el gigante japonés tuvo un crecimiento sostenido, llegando a estar en el top 5 de los que más venden en Colombia.
“Empecé a hacerme visible en casa matriz. Me llevaron tres meses a Japón a capacitarme en liderazgo y gerencia, me incluyeron más en conversaciones con equipos globales y empezaron a valorar el trabajo que desde Colombia hacíamos en esa área”, narró López.
Para 2022, el trabajo que la ejecutiva había hecho durante 15 años hizo que su nombre sonara para relevar a Nobuyuki Sato en la presidencia de la empresa y así se convirtió en la primera mujer en llevar la batuta de Mazda Colombia. Adicionalmente, hay que resaltar que es la única presidenta que tiene la marca en los más de 100 países en los que opera.
López señaló al respecto que “esto es un ejemplo para toda la compañía y hace que se empiecen a dar conversaciones dentro de la organización sobre lo capaces que somos las mujeres de asumir este tipo de responsabilidades. Es un primer gran paso para la transformación que todos debemos dar”.
El primer año liderando a CCA se cumplirá pronto y le tocó asumir la presidencia en momento caracterizado por las dificultades que vivieron todas las industrias en general. Después de la pandemia, las cadenas de suministro han tenido problemas para fabricar partes e insumos, lo que provocó demoras en la entrega de los vehículos nuevos sin importar cual fuese la marca.
El año pasado, según el reporte de Fenalco, Mazda vendió 17.852 carros en Colombia y eso significó una disminución del 25% frente a las 23.935 unidades entregadas en 2021.
En ese contexto, López le dijo a Forbes que este año el reto es recuperar el terreno perdido: “Nos estamos enfrentando a un mercado más pequeño, que tiene en contra la confianza del consumidor, pero nuestra meta es que de los 250.000 vehículos que se vendan en el país, al menos 20.000 sean nuestros”.
En enero de este año volvió a Japón, esta vez como alta directiva de Colombia y regresó con una idea clara y contundente: “La industria tiene espacio para más mujeres”.