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Don Antonio es un maestro artesano que lleva 40 años fabricando trompos. Su pequeño taller se encuentra en el barrio La Gabriela de Bello. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Su pasión la comparte con su comunidad, con la cual se reúne a jugar, a recordar historias y a revivir la nostalgia de la infancia a través de estas formas de entretenimiento tradicionales. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Este maestro artesano no solo lleva 40 años fabricando trompos de todos los tamaños, también es un experto realizando técnicas y trucos con ellos. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Don Antonio con su habilidad natural y acompañado de su torno, no solo fabrica trompos sino también pirinolas y yoyos, entre otros juegos tradicionales. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Sus creaciones son de tonalidad morada por el uso de la madera Nazareno que compra de manera responsable y en pocas cantidades en el Chocó, Urabá y el Amazonas. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Sus productos son pintados y terminados de manera ecológica a través de fricción y cera de abejas que los deja brillantes. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Con 40 años de experiencia, ha perfeccionado sus habilidades para dominar diferentes técnicas y trucos con los trompos de todos los tamaños que crea en su taller. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Don Antonio se destaca por fabricar trompos pequeños que solo miden 8 milímetros y otros gigantes que pesan más de 18 libras. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Además de ser un experto fabricando trompos también es reconocido por sus exhibiciones de manejo y destreza tirando los mismos. Foto: Esneyder Gutiérrez -
Don Antonio con su habilidad natural y acompañado de su torno, no solo fabrica trompos sino también pirinolas y yoyos, entre otros juegos tradicionales. Foto: Esneyder Gutiérrez
Un arte que gira y gira: la pasión de Don Antonio por los trompos
Este maestro artesano no solo lleva 40 años fabricando trompos de todos los tamaños sino que también es un experto jugando con ellos
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