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La historia del Cadillac 1959 que rescataron en Estados Unidos y rodará en desfile de la Feria de las Flores

La Funeraria San Vicente se encargó de comprar y traer el vehículo desde Estados Unidos para restaurarlo en su taller. Se demoraron 80 días y la inversión superó los $200 millones.

  • Este Cadillac será una de las principales novedades que presentará la Funeraria San Vicente durante la edición número 29 del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos de la Feria de las Flores. FOTOS Cortesía.
    Este Cadillac será una de las principales novedades que presentará la Funeraria San Vicente durante la edición número 29 del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos de la Feria de las Flores. FOTOS Cortesía.
hace 3 horas
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Lo que para muchos era un montón de hierro destinado al desguace, terminó en una de las restauraciones automotrices más ambiciosas realizadas en Medellín en los últimos años. Un Cadillac funerario de 1959, adquirido en Estados Unidos en condiciones extremas de deterioro, volverá a rodar este año como una de las piezas más llamativas del tradicional Desfile de Autos Clásicos y Antiguos de la Feria de las Flores.

La historia del vehículo comenzó mucho antes de que llegara al taller de la Funeraria San Vicente. Detrás de su compra había una deuda emocional que su gerente, Luis Fernando Arango Madrid, quería saldar desde hacía varios años: haber vendido un exclusivo Cadillac floral de 1959 que, con el tiempo, descubrió que era una pieza prácticamente única en este lado del continente.

Tras desprenderse de aquel automóvil, Arango inició una búsqueda que lo llevó a recorrer el mercado de vehículos clásicos en Estados Unidos hasta encontrar otro ejemplar del año más emblemático de Cadillac.

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Para los coleccionistas, el modelo 1959 representa la máxima expresión del diseño estadounidense de posguerra. Sus enormes alerones traseros, las líneas inspiradas en la aviación militar y detalles que evocan turbinas y misiles lo convirtieron en un ícono de la industria automotriz.

No por casualidad fue inmortalizado en producciones como Los Cazafantasmas, además de ser uno de los modelos favoritos de figuras como Elvis Presley.

Sin embargo, encontrar uno disponible resultó ser una tarea compleja. El vehículo apareció finalmente en Oklahoma, pero su estado distaba mucho de la expectativa, pues si bien las fotografías mostraban un automóvil deteriorado, la realidad fue más impactante cuando llegó a Colombia.

El Cadillac se adquirió por unos US$20.000 (cerca de $64 millones) y, posteriormente, se transportó desde Estados Unidos hasta Cartagena por vía marítima. De allí lo llevaron a Bogotá para cumplir con los trámites aduaneros, y luego llegó a Medellín, donde comenzó la restauración.

Lo que encontraron los restauradores fue un vehículo consumido por el abandono. La carrocería presentaba corrosión, los pisos estaban destruidos, la estructura tenía perforaciones por el óxido, gran parte de la capota había desaparecido y numerosos componentes mecánicos requerían reconstrucción total.

“En las fotos se veía mejor. Cuando lo recibimos en el taller nos dimos cuenta de la magnitud del problema y supimos que habíamos adquirido un carro muchísimo más deteriorado de lo que imaginábamos”, recuerda Juan Guillermo Moreno, jefe del taller de restauración de la Funeraria San Vicente.

80 días para hacer el ‘milagro’

Además del estado del vehículo, el equipo tenía el tiempo como su más grande adversario. El propósito era tener el Cadillac listo para participar en la edición de este año del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, lo que obligó a desarrollar una restauración sin pausas.

Durante unos tres meses trabajaron de manera simultánea mecánicos, latoneros, pintores, tapiceros y auxiliares, en jornadas que, en muchos casos, superaron las diez horas diarias. Mientras unos desmontaban piezas mecánicas, otros reconstruían componentes estructurales, reparaban la carrocería o preparaban la pintura. La coordinación debía ser milimétrica para evitar que un proceso retrasara el siguiente.

Moreno aseguró que nunca antes habían enfrentado un proyecto de semejante magnitud en un plazo tan corto. “Ha sido el vehículo más deteriorado que nos ha tocado recuperar y, al mismo tiempo, el que debíamos terminar más rápido. Era un verdadero reto para todo el taller”, afirma.

El mayor desafío fue la capota. Esta estructura, considerada el alma del automóvil, debía verse impecable y conservar la rigidez suficiente para soportar toda la carrocería, el problema es que no existían repuestos disponibles ni moldes para fabricarla, así que los restauradores la reconstruyeron manualmente, y elaboraron pequeñas secciones metálicas hasta formar de nuevo toda la estructura.

El latonero Jairo Arturo Gañán coincide en que esa fue la prueba más exigente. “Cuando llegó el carro estaba en un estado cercano al 90% de deterioro. Nunca habíamos recibido algo así. La capota prácticamente hubo que inventarla de nuevo porque no existía forma de conseguirla. Fue un trabajo artesanal”, señala.

La recuperación del Cadillac costó mucho más que su compra. Entre la restauración integral, la fabricación de piezas, la reparación mecánica, la pintura, los acabados y los materiales especializados, la inversión superó los $200 millones. Sin embargo, para la Funeraria San Vicente el proyecto trascendía cualquier cálculo económico.

El propósito, según Arango Madrid, era rescatar un símbolo del patrimonio automotor. Explica que desde el punto de vista financiero probablemente nunca recuperarán la inversión realizada, pero sostiene que el verdadero valor del Cadillac está en su historia y en lo que representa para la colección de la empresa.

“Mucha gente decía: ‘pero Fernando, ¿cómo se atrevió a meterle tanto dinero a eso?’, lo que no entienden es que ese automóvil tiene un valor altísimo, no solo por ser Cadillac sino por lo que representa para nosotros los que trabajamos en esto”.

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El Cadillac 1959 será una de las principales novedades que presentará la Funeraria San Vicente durante la edición número 29 del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos de la Feria de las Flores.

La empresa participará con una caravana de 45 vehículos, diez más que en su anterior participación, incluyendo varios automóviles recientemente restaurados y un moderno Cadillac fúnebre modelo 2026 que servirá como contraste entre la tradición y la actualidad.

Sin embargo, pocos despertarán tanta curiosidad como este Cadillac que, hace apenas unos meses, parecía destinado a desaparecer bajo el óxido, y este viernes 7 de agosto volverá a recorrer las calles de Medellín convertido en una auténtica joya sobre ruedas.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué este Cadillac 1959 es considerado una pieza tan especial?
El Cadillac de 1959 es uno de los modelos más icónicos de la marca por su diseño inspirado en la aviación de la posguerra, con grandes alerones, detalles cromados y una estética que lo convirtió en un referente del automovilismo clásico estadounidense.
¿En qué estado llegó el vehículo a Medellín?
El automóvil llegó prácticamente convertido en chatarra. Presentaba un avanzado deterioro por el paso del tiempo, con óxido, pisos corroídos, daños estructurales y múltiples piezas que tuvieron que ser fabricadas nuevamente.
¿Cuánto tiempo tardó la restauración?
El proceso tomó cerca de 80 días, durante los cuales un equipo de mecánicos, latoneros, pintores, tapiceros y restauradores trabajó de manera simultánea para devolverle su estado original.

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