En más de cuatro años de pontificado, el Papa Francisco ha intentado dejar un mensaje contundente sobre lo que está impulsando al interior de la Iglesia católica. Donde quiera que haya un excluido, humillado, perseguido, el cristianismo debe acudir en su ayuda.
Y no importa que profese otra religión. En Birmania, tierra de la que huyeron en los últimos años más de 900.000 musulmanes de la etnia rohingyá, el Sumo Pontífice inició ayer una gira en la que busca dar un mensaje contra la persecución religiosa y a favor del diálogo entre credos. Dicha visita lo llevará también a Bangladesh, principal destino de las familias desplazadas de esta minoría excluida.
Pero antes, ante las autoridades de un gobierno acusado por la ONU de llevar a cabo una...