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Corte Penal Internacional le imputa 70 cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
En el ugandés Dominic Ongwen se funden dos caras horrorosas que tiene una guerra: cuando apenas era un niño fue reclutado, contra su voluntad, por los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA). Y, siendo mayor de edad, se convirtió en esa guerrilla en un sanguinario comandante al que se le imputan hoy 70 presuntos crímenes de lesa humanidad y de guerra, incluyendo la orden a sus subordinados para que mataran, cocinaran vivos o muertos a sus enemigos y se los comieran.
Según información de la Corte Penal Internacional (CPI), Ongwen nació en 1975 en el distrito de Amuru, norte de Uganda. Después de ser reclutado forzosamente por los rebeldes del LRA no conoció vida distinta que la guerra. En 30 años de conflicto, a esa agrupación se le imputa la muerte de 100.000 personas y el secuestro de hasta 30.000 niños para volverlos soldados y para esclavizarlos sexualmente.
La carrera de Ongwen le permitió llegar al rango de comandante del LRA, al lado de Vincent Otti, Odong Latek, Raska...