Los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación son los más poderosos del mundo, a juicio de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA). Su alianza con mafias chinas expandió su negocio a los cinco continentes, inundando al mundo de drogas y dinero contaminado.
La preocupación por el desastre social, la violencia y corrupción que generan estas organizaciones, quedó plasmada en el documento National Drug Threat Assessment 2024 (Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas), publicado por la entidad en mayo.
“Estas dos empresas criminales han desarrollado redes de cadenas de suministro globales y usan organizaciones de lavado de dinero chinas para trasladar sus ganancias de Estados Unidos a México”, declaró la directora de la DEA, Anne Milgram.
Los estadounidenses, además, culpan a estos grupos de ser los máximos causantes de la epidemia de consumo de fentanilo, que provocó 74.225 muertes en 2022 y 38.000 en el primer semestre de 2023.
Estructura interna y catálogos
El cartel de Sinaloa tiene una estructura de mando confederada, la cual fusiona cuatro grandes estructuras en una. La primera es la de Ismael “El Mayo” Zambada, un septuagenario con casi medio siglo de experiencia en el narcotráfico; la segunda es la de “los Chapitos”, como se les conoce a los cuatro hijos del extraditado Joaquín Guzmán (“el Chapo”).
La tercera línea de mando la encabeza Aureliano Guzmán Loera, hermano de “El Chapo”; y la cuarta, Rafael Caro Quintero, antiguo fundador del cartel de Guadalajara.
El cartel de Jalisco Nueva Generación (Cjng), en cambio, es una monarquía que depende del capo Nemesio Oseguera Cervantes (“el Mencho”), quien dirige a través de un pequeño grupo de lugartenientes. La estructura contempla un modelo de franquicias, en el que agrupa a bandas menores que entran a formar parte de su red global.
Las dos organizaciones coparon los 50 estados de EE.UU. con la distribución callejera y por internet de drogas, en especial en Florida, California, Texas, Nueva York y Arizona. Sinaloa, que delinque desde los años 70, tiene redes en 47 países; mientras que Cjng, creado en 2010, en 40.
Su catálogo de drogas desborda en fentanilo, metanfetaminas, marihuana, heroína, tusi y cocaína. Surten a traficantes de los cinco continentes y en Colombia son los principales clientes de los productores de coca con fines ilegales y los carteles locales, como el Clan del Golfo, ELN, disidencias de las Farc y grupos independientes.
Su dinero patrocina de forma indirecta conflictos armados y violencia urbana en varias naciones, especialmente en Colombia, Ecuador y Centroamérica.
Para asegurar sus rutas, los carteles controlan los principales puertos mexicanos, por medio de sobornos e intimidaciones. Así regulan el tráfico de drogas en las zonas portuarias de Manzanillo, Mazatlan, Ensenada y Matamoros.
Los socios de China
Para inundar al planeta de fentanilo y metanfetaminas, Sinaloa y Cjng requieren toneladas de precursores químicos, como la ketamina, ácido hipofosforoso, hidróxido de amonio y fenilacetona.
Sus principales proveedores son fabricantes chinos, que a pesar de los controles estatales, exportan estos insumos de continente a continente; en segundo renglón, India también los surte de químicos.
“Los carteles usan una variedad de tácticas para ocultar precursores en los envíos que llegan a México, incluido el ocultamiento entre productos comerciales, etiquetar mal los contenedores, usar empresas fachada para crear la apariencia de legitimidad o envíos a través de terceros países. Sinaloa contrata comisionistas con sede en México que trabajan independientemente de cualquier cartel, para comprar grandes cantidades de precursores de fentanilo desde China”, informó la DEA.
Una vez que los precursores llegan a territorio mexicano, los carteles usan empresas de transporte y camioneros independientes para llevar los contenedores a zonas apartadas de las ciudades, donde tienen instaladas sus fábricas de manufactura de droga.
Las telecomunicaciones entre las dos mafias se hacen por medio de software con encriptación de mensajes de grado militar y muchos de los pagos son en criptomonedas, más difíciles de rastrear.
En la lista de los más buscados de la agencia antidrogas aparece Chuen Yip (“Gordon Yin”), de 61 años, considerado uno los más grandes proveedores de drogas sintéticas, esteroides anabólicos y precursores químicos en el mundo.
Tiene una importante red de empresas legales en Asia y es un socio clave de los mexicanos para la fabricación de fentanilo y otras drogas basadas en opioides sintéticos.
Aunque la Casa Blanca ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por este empresario de dudosa reputación, la ausencia de un tratado de extradición entre las partes y las diferencias políticas de Washington y Pekin impiden su captura.
La sociedad entre los aztecas y los asiáticos también opera para el lavado de activos, en particular para camuflar las ganancias en el sistema bancario clandestino chino.
Este sistema surgió debido a las regulaciones del Gobierno chino, que para evitar la fuga de capitales al extranjero, restringió las operaciones financieras con dólares y otras divisas. En consecuencia, los chinos que querían evitar ese impedimento, crearon un mercado negro para mover sus divisas, y este se ha impregnado de dineros calientes de los narcos.
En 2023, por ejemplo, fue detenido en EE.UU. el lavador Jianxing Chen, quien administraba una red de blanqueo de capitales desde Belice, que cruzaba la plata de los narcos a través de empresas fachadas en China, USA y México.
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ANEXO: EL EXTRAÑO TRÁFICO DE PECES HACIA CHINA
Los negocios entre mafias mexicanas y chinas no solo giran alrededor de las drogas, insumos químicos y lavado de dinero. Los contactos entre estas organizaciones también se usan para el tráfico de animales, en particular del pez totoaba (corvina blanca), una especie en vía de extinción que habita el golfo de California. Este pez es altamente apreciado por los practicantes de la medicina tradicional china, que utilizan su vejiga natatoria para fabricar remedios. De hecho, en el mercado negro de China es más costosa esa vejiga que la carne y el resto de partes del pescado, que alcanza un peso máximo de 100 kilos y 2 metros de longitud. La Policía mexicana ya ha capturado miembros del cartel de Sinaloa involucrados en este tráfico de totoabas para Asia.