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Inicio | PUBLICADO EL 23 octubre 2021

En este punto de Bello no soportan más el caos vial

  • La carrera 49 quedó reducida a un carril mientras que la 48 soporta su carga, lo que ha generado congestiones en el parque de Bello. FOTO: Jaime Pérez
    La carrera 49 quedó reducida a un carril mientras que la 48 soporta su carga, lo que ha generado congestiones en el parque de Bello. FOTO: Jaime Pérez
  • La carrera 49 quedó reducida a un carril mientras que la 48 soporta su carga, lo que ha generado congestiones en el parque de Bello. FOTO: Jaime Pérez
    La carrera 49 quedó reducida a un carril mientras que la 48 soporta su carga, lo que ha generado congestiones en el parque de Bello. FOTO: Jaime Pérez
Por EDISON FERNEY HENAO H.

La reducción a un carril de la carrera 49 y la sobrecarga de una vía menor, la 48, han ahondado los problemas de movilidad.

Dos vías acaparan la atención en Bello. Se trata de las carreras 49 y 48, corredores vitales para el ingreso al parque principal de esa localidad del norte del Valle de Aburrá. La reducción de carriles en una y la nueva carga en otra son los cambios que generan discordia entre conductores, peatones y Alcaldía.

En la 49, que es de las vías más amplias del municipio, dos carriles salieron de circulación: uno se destinó para ciclistas y otro para peatones. En la 48, vía que era menos transitada y es más estrecha, fue a parar parte del tráfico que circulaba por la primera. Aunque el balance ciudadano es en su mayoría negativo, la Alcaldía sostiene lo contrario.

Lupa a la 49

El taxista Mauricio López pasa todos los días por la 49. Cuenta que, además de los carriles suprimidos, el semáforo está muy poco en verde y causa más trancón. En ello coincide Wilson Velásquez, quien conduce un bus de transporte público y expone que con la peatonalización del parque principal se fijaron nuevas paradas y rutas alternas.

Esto, en principio, causó revuelo en los usuarios. “Los peatones se reusaron a la medida, pues las rutas de buses dejaron de recoger cerca del parque”, cuenta un agente de tránsito de la zona. Ahora quienes toman la 49 tienen dos opciones: buscar otra ruta, al usar la autopista Norte, o avanzar hasta la calle 47 y desembocar en la carrera 48, si el trayecto es sur-norte.

Este es el caso de Andrés Escobar, un conductor que debe desplazarse desde Sabaneta hasta esa localidad. “Si uno quiere evitarse el trancón, le toca conducir más hacia el norte y repensar la ruta”. De lo contrario, afirma, hay que llenarse de paciencia y agendar el reloj para pasar un buen rato allí atrapado.

Pese a ese balance, este y otros conductores reconocen que la medida, para los peatones, sí ha sido positiva. Ese, precisamente, es el argumento de Rigoberto Arroyave, secretario de Movilidad del municipio. El funcionario precisa que el cierre de la 49 y otras vías se dio en 2020, con el ánimo de habilitar espacios abiertos y prevenir la covid-19.

Sin embargo, la medida busca saldar una deuda que viene de atrás, dice Arroyave. Se trata del Acuerdo 33 de 2009, mediante el cual se reglamentó el Plan de Ordenamiento Territorial y se fijó la lucha por más espacio público para peatones. Por eso vino la señalización, pintura y adecuación de árboles y sillas en el sector, por un valor de $400 millones.

Drama en la 48

Pero los reproches suben de tono en este corredor. Más estrecho, y con casas de lado y lado, la operación que viene de norte y sur termina allí. Jorge Iván Gaviria, quien reside en la zona hace 20 años, describe que los perjuicios son incalculables. “Uno no espera que, después de tanto tiempo, una riada de vehículos afecte su tranquilidad”.

En poco difiere Alfredo Avendaño, quien lleva seis años vendiendo papas fritas en el sector. “La brega para pasar es tremenda. A menudo la gente se ve en riesgo por tanto carro. Hasta a mí me dañaron el techo del negocio”.

Este relata que el cambio pudo funcionar de manera más equilibrada: redistribuir el tráfico entre la 49 y la 48. “Es que Bello tiene muy pocas entradas, y hay mucho carro y gente, esta medida no nos beneficia”.

Para el ventero y Jorge Iván, la administración pone a unos peatones a salvo, mientras deja otros en riesgo. Al pie de la 48 está la Clínica Antioquia y el colegio Sagrado Corazón de Jesús. Más de una vez le ha tocado a Alfredo despegarse de su puesto de fritos y zarpar a la calle, cual salvavidas, para evitar que los carros se lleven a un estudiante o a una persona mayor.

Pese a esto, la intervención de la administración, lejos de echarse para atrás, busca ser conexión con un proyecto mayor, afirma el funcionario Arroyave. Se trata de un bulevar que irá desde la planta de Solla hasta Niquía. Además, la justificación que este entrega para mantener el cambio es que la 49 estaba subutilizada.

Igual sucede con la carrera 46, que es vecina de la estación Bello del metro y podría ser usada para atender la contingencia, explica Arroyave. “Si la 48, que quedó a dos carriles, colapsa, vamos a usar la 46, que hoy también está subutilizada”. Esto significa que, pese a las quejas ciudadanas, el balance de movilidad para la administración todavía es positivo.

Esta zona enfrenta caos por movilidad

Edison Ferney Henao Hernández

Periodista y politólogo en formación. Aprendo a escribir y, a veces, hablo sobre política.

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