Niko Arias está construyendo un lugar con su música. Su propuesta, que va del rap al reguetón, quiere atravesar las fronteras invisibles que separan estos géneros, crear un espacio intermedio en el que todo se conecta.
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–Yo me siento muy orgulloso de mi propuesta; nosotros somos otra generación. Yo lo comparo con lo que pasaba cuando estaba niño, que por ser del 12 de Octubre no podía pasar a otros barrios, a Castilla, a París, a Pedregal por las fronteras invisibles, pero eso ya pasó, quedó en la historia, y siento que en la música es igual. La mayoría de mi generación crecimos entre rap, reguetón, salsa, rock, punk, bachata, de todo –dice Nico, un par de días antes de su presentación en Altavoz.
Llegar a la tarima del festival es un sueño cumplido, un gran paso en ese camino tan incierto que es la música como industria, y aunque su propuesta resulta polémica, pues incluye reguetón, pero entra en la categoría de rap, Niko estaba convencido de que iba a aprobar las audiciones. Él confía en lo que hace, en ese lugar que está construyendo. Su propuesta en vivo incluye banda: trombón, saxofón alto, batería y percusión, bajo, guitarra, además del Dj.
–El problema no está en el reguetón, sino en el reguetonero, en el que canta. Nos hemos quedado sin exponentes. Con Tego Calderón murió una generación y los que vinieron después nos educaron en un mundo de carros, lujos, cadenas... por eso tanta gente dice que el reguetón mató la esencia del mensaje, y yo estoy de acuerdo con eso. Pero el problema no es el reguetón, el sonido, sino los reguetoneros. Yo soy un reguetonero diferente –cuenta Niko.
Es un problema que tiene que ver con las formas de la industria, que en su afán de comercializar, quiere estandarizarlo todo y hace de los artistas personajes con procesos calcados: identificarse con un color, inventarse un apodo, una historia, una forma de comportarse, de hablar, una farsa. El Niko no quiere dejar de ser Nico.
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–Yo creo que la magia de uno como artista es empezar siendo uno y terminar siendo uno; por eso creo que en este momento de la historia es mejor llevar un proyecto independiente, porque cuando estás bajo un sello, te tenés que someter a la visión de un tercero que muchas veces ni siquiera entiende tu historia –dice Niko.
