Colombia vivió una jornada electoral que representó una nueva prueba para la fortaleza de sus instituciones democráticas. La entrega de la credencial al nuevo presidente de la República, Abelardo de la Espriella, y la aceptación de los resultados por parte de Iván Cepeda, quien asumió como jefe de la oposición, fueron señalados como hechos que reflejan la consolidación de las reglas del juego democrático.
“Este escenario, que en otros tiempos o latitudes habría estado marcado por la incertidumbre o el conflicto, es el reflejo de un país que ha decidido tramitar sus inevitables diferencias políticas por la vía de la institucionalidad”, afirmó Gregorio Eljach Pacheco, procurador general de la Nación.
Además, destacó que la estrategia de la Paz Electoral cumplió con el objetivo de garantizar un proceso transparente, seguro y con respeto por la voluntad ciudadana. “La Paz Electoral no nació como una simple consigna retórica, sino como una respuesta institucional contundente a un momento de profunda incertidumbre”, señaló.
El pasado 21 de junio, más de 26 millones de ciudadanos participaron en la elección presidencial, una cifra que, de acuerdo con Eljach Pacheco, representa un avance significativo en la participación democrática del país. Este proceso, agregó, estuvo precedido por la elección del Congreso del 8 de marzo, jornada en la que, por primera vez según registros contemporáneos, el número de ciudadanos que acudieron a las urnas superó a quienes optaron por la abstención.
“Vencer el fantasma del abstencionismo y de la apatía es, quizás, la victoria cultural más profunda de este proceso”, indicó el procurador.
Una estrategia colectiva para proteger la democracia
La Paz Electoral fue presentada como un esfuerzo institucional que involucró a diferentes sectores del país. Durante 374 días se desarrollaron acciones de vigilancia, articulación y pedagogía con la participación de entidades públicas, organizaciones sociales y actores de la sociedad civil.
Eljach Pacheco resaltó el trabajo conjunto con el registrador nacional, Hernán Penagos, y el contralor general, Carlos Rodríguez, además del acompañamiento de gremios, la Iglesia Católica, personeros, notarios, asociaciones de alcaldes y gobernadores, medios de comunicación, universidades y ciudadanos.
“Este éxito no es el logro de un hombre ni de una sola entidad”, aseguró el procurador, al destacar que la construcción de una red institucional permitió que la aceptación de los resultados electorales se convirtiera en una realidad.
Para la Procuraduría, el proceso electoral demostró que las diferencias políticas pueden resolverse dentro de los canales institucionales. “El disenso es bienvenido, pero de ahora en adelante tenemos la obligación moral ineludible de resolver esas diferencias de manera pacífica y bajo el imperio de la ley”, afirmó Eljach Pacheco.
Fortalecer la democracia
El cierre del ciclo electoral deja una democracia fortalecida y unas instituciones que superaron una nueva prueba histórica. “Se puso a prueba la democracia y la democracia respondió. Se consolidó”, expresó el procurador general.
El llamado ahora es a dejar atrás la confrontación y avanzar hacia una etapa de construcción colectiva. “El llamado no es a la disputa estéril, sino a la acción compartida”, manifestó Eljach Pacheco, quien invitó a todos los sectores sociales y políticos a trabajar por el futuro del país.
“La Paz Electoral les cumplió a los colombianos; ahora nos corresponde a todos cumplirle al futuro de la patria”, concluyó.
*Contenido en colaboración con la Procuraduría.