La innovación industrial no siempre inicia con un nuevo producto. A veces comienza con una pregunta incómoda: ¿qué hacer con el material que sobra? Eso fue lo que se planteó IPROCOM, una compañía especializada en la inyección de componentes plásticos y en la aplicación de recubrimientos de alto desempeño.
Durante años, con el liderazgo de Juan Carlos Zuleta Acevedo, su experiencia se concentró en fabricar piezas resistentes al impacto, ligeras y estructuralmente confiables. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no estuvo en lo que producían, sino en lo que decidieron no desechar.
De ese proceso nace IPROPANEL, una solución arquitectónica desarrollada a partir de la reincorporación de residuos posindustriales de plástico ABS bajo un modelo de reciclaje mecánico interno. Este proyecto, gestado entre 2017 y 2018, no se trata de material reciclado de terceros, sino de la reutilización estratégica del propio excedente productivo.
Un plástico de ingeniería que salta a la arquitectura
El acrilonitrilo butadieno estireno (ABS) es ampliamente utilizado en la industria automotriz por su alta resistencia al impacto y su favorable relación peso-resistencia. IPROCOM trasladó esas propiedades al sector de la construcción, transformándolo en paneles para fachadas y envolventes arquitectónicas.
El resultado fue un material ligero, flexible y resistente que reduce requerimientos estructurales gracias a su excelente relación resistencia/peso.
De lo técnico al beneficio ambiental
Los paneles IPROPANEL ofrecen resistencia a la transferencia de calor, con propiedades de aislante térmico y, en conjunto con el diseño del sistema, aportan aislamiento acústico y eléctrico. Además, permiten la atenuación de luz y ruido por disipación de ondas, contribuyendo a ambientes más confortables. Su facilidad de integración en diseños bioclimáticos los convierte en una alternativa viable para proyectos con enfoque sostenible.
El ABS puede reciclarse múltiples veces, lo que reduce contaminación y consumo energético, y puede aportar puntos en certificaciones ambientales. En otras palabras, el discurso de sostenibilidad se convierte en especificación técnica.
Más allá del producto
IPROPANEL aplica un principio de reincorporar, transformar y volver a construir. Incluso contempla la recompra del material instalado por metro cuadrado en caso de renovación, cerrando el ciclo productivo.
Con aplicaciones en fachadas de edificios, hoteles, viviendas e interiores, esta solución plantea una pregunta relevante para el sector constructor: ¿puede la innovación surgir desde la eficiencia industrial? IPROCOM ya tomó una posición y la convirtió en un sistema constructivo que definirá el sector arquitectónico del futuro.
20.000 m²
de paneles mensuales es la capacidad de producción de Ipropanel.