Tres meses después de la masacre de El Aro, en Ituango, ocurrida en octubre de 1997, Francisco Enrique Villalba Hernández se entregó a las autoridades y comenzó a colaborar en el esclarecimiento de esta y otras matanzas colectivas en las que participó.
Este hombre, conocido en las filas de las autodefensas como "Cristian Barreto", fue asesinado la noche del miércoles frente a su residencia en el barrio Guayaquilito, en La Estrella, por dos hombres que le dispararon en varias ocasiones.
Villalba Hernández gozaba del beneficio de casa por cárcel desde hacía dos meses, cuando se trasladó a vivir al mencionado municipio del sur del Valle de Aburrá.
Una vida de matanzas
El paramilitar tenía en su contra dos condenas por las masacres de El Aro (a 33 años de cárcel) y la de Balsitas, en Dabeiba (a 37 años), pero en declaraciones a EL COLOMBIANO, publicadas el 20 de agosto de 2006, reconoció además su participación -directa o indirecta- en las de Segovia (septiembre de 1988, 43 muertos), Pueblobello-Las Tangas (enero de 1990, 43 desaparecidos), Pichilín y Colosó (diciembre de 1996, 15 muertos).
Villalba Hernández empezó su vida en el crimen a los 16 años, cuando Dandenis Muñoz Mosquera, alias "La Quica", lo puso en contacto con Fidel Castaño y luego estuvo bajo el mando directo de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso.
En 1990, en la base de la finca La 35, en el caserío El Tomate, en San Pedro de Urabá, Villalba Hernández aprendió el uso de fusiles y radios de comunicaciones, así como a mutilar los cadáveres de las víctimas que iban a enterrar, para dificultar su ubicación.
Luego fue enviado a Medellín a asesinar a sospechosos de pertenecer a milicias de los grupos guerrilleros en la comuna 13 y en los barrios Popular 1 y 2, y en Castilla, tras lo cual fue enviado a otras regiones de Antioquia y la Costa Atlántica.
En 1996, luego de la masacre de Pichilín y Colosó, asumió el mando de una escuadra de 22 hombres, que fue la que dirigió durante la masacre de El Aro, en 1997.
Villalba aseguró que el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, sabía de esta última masacre, pero el hoy jefe de Estado negó el hecho pocos días después de la denuncia, en abril de 2008, y en una audiencia de versión libre, en diciembre pasado, Salvatore Mancuso también lo negó.
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