"He oído decir que los vehículos convertidos a gas natural pierden potencia. ¿Cuál es la razón y cuánta es la pérdida?" Juan Jaramillo.
La potencia producida por un motor de combustión interna depende principalmente de la capacidad del combustible utilizado en generar calor en el proceso de combustión. Este calor se traduce en un aumento de temperatura en los gases internos del motor y, por tanto, por leyes de física en un aumento de la presión interna, que es finalmente la que obliga al pistón a desplazarse hacia el cigüeñal con una fuerza determinada.
Esta característica de los combustibles se llama poder calorífico y mide las calorías desprendidas por cada unidad de peso quemada de él. A mayor poder calorífico, entonces mayor posibilidad de obtener potencia.
Los combustibles, tanto líquidos como gaseosos, son una mezcla de diferentes compuestos y cambian sus características dependiendo de la región donde se producen. Sin embargo, puede afirmarse que el poder calorífico del gas natural es un 10 por ciento inferior al de la gasolina y, por tanto, la diferencia teórica en potencia producida entre un motor funcionando a gas natural y uno a gasolina es solo de ese orden.
En mediciones realizadas en esta ciudad a vehículos funcionando con gas natural vehicular, se han encontrado pérdidas de potencia entre un 10 por ciento (muy bueno) hasta un 40 por ciento (pésimamente malo). Es decir, muchos vehículos convertidos funcionan muy bien y otros mal.
Las reales causas para pérdidas de potencia tan altas se originan desde la mala calidad de los equipos instalados, el uso de tecnologías obsoletas, hasta malas calibraciones en equipos de última tecnología.
Se ofrecen equipos en el mercado con diferencias tecnológicas muy grandes, identificados como generación, que han venido cambiando para acomodarse a los desarrollos electrónicos de los vehículos más nuevos. Esto, obviamente, ha redundado en un mejor aprovechamiento del poder de combustión del gas natural. Sin embargo, también se han hecho más complejas su instalación y calibración.
También, con el paso del tiempo, se ha venido descubriendo que algunas marcas y modelos de carros no aceptan una conversión a gas natural sin que a cambio aparezcan una serie de problemas en algunos casos molestos o costosos. Por eso, es muy importante indagar con los representantes de la marca si dicha conversión es posible o al menos no se conocen problemas reportados.
En conclusión, convertir a gas natural un vehículo implica múltiples averiguaciones iniciales, después la selección de un buen taller y por demás de un buen equipo. Solo así podrá tener con tranquilidad lo que se promete, de ahorros en el costo del combustible hasta de un 50 por ciento.
*Ingeniero mecánico y gerente de Autotest S.A.
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