Les pido licencia para hablar de un tema del que poco entiendo y que de pronto es que se me sale el amor por "el verde".
El jueves pasado, el secretario de Gobierno de Medellín, Jorge Mejía, anunció una sanción contra el Atanasio Girardot y la obligación para Nacional de jugar su próximo partido de local "a puerta cerrada".
¿Las razones? La lamentable muerte de un hincha del Once Caldas en las cercanías del municipio de Itagüí, es decir, a un poco menos de 10 kilómetros del estadio. Y los desórdenes de algunos hinchas en las vías aledañas al Atanasio con un saldo de quince heridos.
¿Para quién es la sanción? ¿Para el equipo que no recibe la taquilla? ¿Para los hinchas que se han portado juiciosos?
Doctor Mejía, hasta donde yo sé, el equipo paga no solo el arrendamiento del escenario sino también la seguridad dentro del estadio. ¿Fueron los desórdenes dentro del escenario?
Hasta donde yo sé, el orden público en la ciudad es de su resorte y del de la policía, y los heridos lo fueron en las calles.
Entonces ¿Por qué se sanciona al equipo? ¿Por qué pagan el 98 por ciento de los aficionados la desadaptación de algunos y la ineficacia de las autoridades?
Quizá fue al final de la semana anterior cuando leí que el enigmático e indescifrable profesor Osorio, director técnico del Nacional, dijo que sus jugadores deberían ir al psicólogo. Que no soportaban la presión del peso de la camiseta verde.
Hablando con algunos entendidos del fútbol me pidieron que le trasladara algunos interrogantes al técnico.
¿Acaso un deporte tan competitivo como el fútbol no tiene como esencia la presión? ¿No son sus jugadores profesionales que suponen que eso es lo primero que usted debe manejarles y conducirles? ¿O será que la presión no es por jugar, sino que viene de otro lado? ¿Ha examinado su propio esquema robotizado de entrenamientos y su permanente rotación de jugadores? ¿No requerirán ellos continuidad para un mejor acoplamiento y entendimiento?
Me dicen que lo interrogue sobre ¿qué pasó con el estilo propio del equipo que hoy luce desfigurado y que cuál es su estilo de juego?
También quieren saber ¿por qué tantos lesionados? ¿Qué ha pasado con los refuerzos que trajo como Micolta, Pajoi, Uribe y Calle, entre otros? ¿Que por qué no lucen?
A mí me parece que ser entrenador de fútbol no debe ser nada fácil. Es como un director de orquesta que debe estar atento a que nadie desafine. Cada músico puede ejecutar magistralmente su instrumento pero para que el conjunto funcione armónicamente se requiere la maestría del director.
A estas alturas del partido no sé si son los jugadores o los hinchas o el secretario de Gobierno o usted o seguramente yo, el más despistado.
Solo otra preguntica para todos… ¿Quién será el que necesita psicólogo?.
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