Las letras de Jairo Aníbal Niño tienen vida. Porque han logrado mantener vivo el encanto del niño que fuimos y que insiste en esconderse en los vestidos de la adultez.
Al escritor de Moniquirá le agradecemos relatos, cuentos y poemas fabulosos, con esa marca indeleble que solo otorga la sencillez, en trabajos como La alegría de querer, Preguntario, De las alas, Caracolí, Los papeles de Miguelao Zoro.
Jairo Aníbal, quien no pudo tener mejor apellido, se despide de nosotros, y, como sucede con los grandes personajes, los silenciosos y talentosos, que dejan que el trabajo y el arte sean su voz, se nos antoja inolvidable.
Hoy volvemos a sus letras, como en una suerte de ritual de gratitud:
¿Qué es el tigre? Un tigre es un aguacero de gatos.
¿Qué es el silencio? El silencio son seis cuerdas sin guitarra.
Adiós, maestro Niño.
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