En la última década, el crecimiento compuesto anual del pago de impuestos a la Dian por parte de empresas asentadas en Medellín ha crecido 10 por ciento, de los cerca de 4 billones de pesos (2004) hasta unos 9,4 billones (2013), que resultan de cumplir con obligaciones de IVA, impuesto de renta, retenciones, aranceles, entre otros gravámenes.
A ello se suma que el recaudo del impuesto de industria y comercio pagado por las empresas creció en igual periodos 13,4 por ciento compuesto anual en el periodo de referencia, desde los 150 mil millones a los cerca de 475 mil millones, el año pasado.
En contraste, el Producto Interno Bruto (PIB) de Antioquia tiene un crecimiento anual compuesto que ronda el 4,9 por ciento, similar al crecimiento del total de empresas que es de 4,2 por ciento, en el mismo periodo de referencia.
"Mayores crecimientos en el PIB requieren de una base empresarial creciendo a tasas superiores a las del crecimiento económico", concluye el estudio presentado ayer por la Cámara, en foro organizado junto a Anif y Fedesarrollo.
De ahí que con unos impuestos aumentando a una mayor velocidad que el número de compañías que los pagan, de mantenerse esa tendencia, es imperioso que la densidad empresarial sea mayor para que, por la vía de cargas tributarias, no se vea afectada la competitividad y crecimiento económico de la región.
Sin embargo, la región presenta una baja densidad empresarial, de cerca de veinte empresas por cada mil habitantes, lo cual la ubica por debajo del promedio de América Latina (28) y muy lejos de Europa (48), señaló recientemente Olga María Trejos, investigadora de la Cámara de Comercio de Medellín.
Y el tema toma relevancia para una región en que el sector empresarial privado representa el 55,12 por ciento, frente a solo un 9,84 por ciento del sector público, y aporta el 60 por ciento de los empleos particulares en el Valle de Aburrá.
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