La familia del fallecido presidente polaco Lech Kaczynski pidió que su funeral estatal se realice este domingo en Cracovia tal como estaba previsto, pese a los temores de que una nube de ceniza volcánica procedente de Islandia dificulte la llegada de numerosos líderes mundiales.
El vocero del palacio presidencial, Jacek Sasin, dijo el viernes a la prensa en la capital que "es voluntad de la familia que no se cambie la fecha del funeral por ninguna circunstancia".
Fue la primera declaración de la familia del presidente y de su esposa, Maria Kaczynska, que murieron el sábado cuando el avión Tu-154 en que viajaban se estrelló al acercarse al aeropuerto de Smolensk en Rusia. En el accidente murieron todos sus 96 ocupantes, incluso personalidades políticas y militares polacas.
Este viernes temprano las autoridades de la aviación cerraron el aeropuerto de Cracovia donde se esperaba la llegada de numerosos líderes mundiales el domingo temprano para el funeral. Pese a las preocupaciones manifiestas de que la nube de ceniza demore el funeral, el gobierno no dijo que se proponga demorar la ceremonia.
La decisión tiene lugar mientras investigadores polacos examinan una de las tres cajas negras del avión accidentado, después que funcionarios rusos dijeron que su estudio de las cajas sugiere error del piloto.
Justyna Zajaczkowska, una portavoz del aeropuerto Balice de Cracovia, dijo a la Associated Press que el aeropuerto estaba cerrado "indefinidamente" a todo tráfico debido a la ceniza del volcán en Islandia. Pero dijo que estaban en marcha los preparativos para recibir a los visitantes este domingo.
Sasin reiteró que no se habló de postergar el funeral y entierro en la catedral de Wawel pero que "teóricamente existe tal opción", aunque cualquier demora sería "absolutamente un último recurso".
Entre los mandatarios mundiales que anunciaron su presencia en el funeral se encuentran los presidentes Barack Obama de Estados Unidos y Dmitry Medvedev de Rusia, además de la canciller federal alemana Angela Merkel.
Protestas
Al mismo tiempo continúan las protestas contra la decisión tomada por el cardenal cracoviano Stanislaw Dziwisz de que Wawel sea la sede de la tumba de los Kaczynski, ya que muchos ciudadanos están indignados porque un político de su perfil pueda ocupar un lugar allí.
Durante las tres últimas noches centenares de cracovianos se concentraron ante la curia de Cracovia para protestar contra esta decisión.
Frente a ellos se organizaron grupos de ciudadanos a favor de que Kaczynski sea enterrado en Wawel, que portaban banderas nacionales y fotografías del presidente fallecido.