De los 18 equipos del torneo rentado en Colombia, solo uno experimenta total calma hoy, a tres fechas del cierre de la fase clasificatoria: Tolima, ya clasificado a los cuadrangulares semifinales con 29 puntos.
El Cali, con 25 unidades, requiere de dos puntos para estar seguro, pues todo indica que el número mágico de este semestre será el 27, a juzgar por la cantidad de enfrentamientos directos que restan. Un triunfo les bastará a los azucareros, misión posible para un elenco que perdió el invicto de cinco victorias con el Envigado, pero con buena nómina para reaccionar.
El resto está dividido en dos grupos. Uno conformado por 13 equipos que aún tienen opción matemática de avanzar y otros cuatro clubes que libran un cerrado duelo por evitar el descenso y la promoción. Estos últimos, todos, también están involucrados en la pelea por las casillas para las semifinales.
Llama la atención que entre los ocho primeros de la tabla actual haya cinco con 23 unidades, lo que indica que el gol diferencia jugará papel determinante.
Por eso, como dijo el asistente técnico de Nacional, Víctor Aristizábal, "el partido del viernes contra el Pasto será fundamental para nuestras aspiraciones".
Otro elemento curioso es que esta vez, a diferencia de los últimos torneos, los llamados clubes "grandes" tienen posibilidades de conformar los cuadrangulares.
Y mientras la situación en la punta genera nervios, igual sucede entre los candidatos al descenso, cuya posición más incómoda la ocupa el Bucaramanga.
"Téngalo por seguro que el Envigado no desciende y para las semifinales todavía tiene opción; vamos a luchar", comentó ayer el creativo Néider Morantes cuando realizaba fisioterapia con Caroline Ávalos y dejaba ver el parche blanco en su cabeza rapada que tapaba tres puntos de sutura, fruto de un golpe que recibió en el duelo frente al Cali.
El torneo colombiano tiene a más de uno con los pelos de punta y los nervios haciendo estragos.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8