Las nuevas generaciones probablemente nunca entiendan el significado la expresión ‘cuadrar una chequera’. Para los que ahora están en sus veinte, quedará solamente el recuerdo del encanto que representaba ese pequeño bloc de hojas tan valioso para sus padres y con el que pagaban el mercado y otros gastos del hogar de cada mes.
Y es que este título valor, tan utilizado en la década de los noventa por los colombianos para realizar sus transacciones diarias, entró en desuso y ahora se lo ve como un dinosaurio en peligro de extinción, y al que la banca virtual y el dinero plástico le ha venido robando terreno a pasos agigantados.
En la década de los noventa, se giraba anualmente un promedio de 173 millones de cheques. En 1998, año en el que se aprobó el cobro del 4 por mil a cada papel girado, el valor de esos cheques ascendía a los 685 billones de pesos, pero apenas dos años después, debido al encarecimiento que este impuesto representó para la utilización de los mismos, el monto había caído los 100 millones de cheques girados.
Esta tendencia ha continuado año a año y en 2012, de acuerdo con información sobre sistemas de pago del Banco de la República, se giraron 29 millones de cheques (ni la quinta parte del promedio observado en la década de los noventa) por un valor de 326 billones de pesos.
Para Sergio Ignacio Soto, director Seccional de Fenalco, los cheques han caído en desuso por tres razones principales: el impuesto de 4 por mil, la penetración del dinero plástico y el acceso a la banca virtual.
"Cuando fue concebido, ese impuesto era temporal y transitorio, pero ya hemos visto que nada más eterno, antitécnico e improcedente: le ha hecho mucho daño a la bancarización y ha encarecido las transacciones de todos los usuarios del sistema bancario".
Así mismo, explica el líder gremial, "las tarjetas de crédito y débito son como un cheque virtual, por lo que han ganado terreno sustancialmente. Por su parte, la banca virtual le ha dado la posibilidad a los usuarios de hacer transacciones con un click, por lo que el cheque se ha convertido en una especie en extinción, especialmente en la banca personal: simplemente es demasiado costoso".
En el caso de Bancolombia, el valor unitario de un cheque es de 4.300 pesos y los usuarios aún pueden adquirir talonarios de 10, 40 o 100 cheques.
Algunos tienen vigencia
Si bien es cada vez menos frecuente ver a alguien pagar con cheque en un centro comercial o supermercado, este título valor todavía tiene vigencia en compras de mayor valor, donde la comisión de las tarjetas de crédito es demasiado alta para el establecimiento comercial.
Es el caso de muchas concesionarias, que al vender los vehículos no aceptan tarjetas de crédito y prefieren cheques, que no solo le ahorran al cliente la tasa de interés de hasta un 30 por ciento, sino que se ahorran la comisión de entre el 5 y 6 por ciento que deben pagar por cada transacción realizada con datáfono.
Sergio Andrés Naranjo escogió su carro en Automotora, pero cuando fue a realizar el pago por 30 millones de pesos con tarjeta de crédito, el vendedor le informó que no aceptaban este método de pago para compras de vehículos. "No me dieron razón, solo me dijeron que la tarjeta de crédito me la aceptaban para pagar los impuestos del carro o los trámites legales, pero no el carro en sí".
El director de Fenalco señala que para bienes durables, como tecnología, vehículos e inmuebles, el cheque entra a jugar un papel muy importante, pues elimina el peligro de andar con grandes sumas de efectivo y al mismo tiempo se convierte en un canal de financiación, a cero interés.
"El comerciante puede recibir uno o varios cheques postfechados y así el cliente puede ir pagando diferido, de manera mucho más económica que si lo hiciera con tarjeta de crédito".
Pero a nivel de industria, los cheques también se mantienen como una alternativa segura y eficiente para pagar a proveedores y empleados, que algunos casos no tienen cuenta para recibir la consignación de su salario.
Elkin Betancur, de la casa de cambios Nutifinanzas, señala que si bien estos papeles han perdido mucho protagonismo y representan un porcentaje mínimo de su negocio, todavía hacen cambio de cheques de nómina o de empresas que utilizan sus servicios de compra y venta de divisas.
"Cambiamos algunos cheques de empresas que están ubicadas cerca y a quienes atendemos con el resto de nuestro portafolio y los de nómina de algunas fábricas del sector que todavía los usan para pagarle a sus trabajadores", puntualiza Betancur, quien señala que otras formas de pago, como los bonos Sodexho, han tomado mucha fuerza.
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