Un mensaje claro y diáfano envió ayer al mercado la Junta Directiva del Banco de la República al elevar a 4,75 por ciento su tasa de interés de referencia: la meta de inflación para 2012 es de 3 por ciento -en un rango entre 2 y 4 por ciento- y se harán todos los ajustes necesarios para garantizar que se cumpla.
"La Junta considera que las condiciones de la economía colombiana permiten prever que, en lo sucesivo, la inflación se mantendrá en ese rango, el cual corresponde a la meta de inflación de largo plazo. Una inflación baja y estable es la mejor contribución que puede hacer la política monetaria al crecimiento sostenido de la economía y el empleo", dice el comunicado emitido por el Emisor.
Ayer, al término de la reunión ordinaria de la Junta del banco, el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, hizo énfasis en que el mayor activo del Emisor es la credibilidad, la cual busca mantener el objetivo de la política monetaria: una inflación baja y estable y estabilizar el Producto Interno Bruto (PIB) alrededor de su tendencia.
El gerente General del Emisor, José Darío Uribe, calificó la decisión como una "señal de compromiso" de mantener la inflación alrededor del 3,0 por ciento y de buscar que la tasa de interés sea la adecuada para maximizar el crecimiento de la economía.
El mundo 'patas arriba'
Después de haber conocido que la inflación acumulada a octubre de 2011 fue de 4,02 por ciento, por encima del rango meta del Emisor (entre 2 y 4 por ciento), y el aumento leve en las expectativas en este indicador, la autoridad monetaria hizo uso de uno de los componentes en la respuesta de política monetaria: el alza de las tasas de interés.
En un mundo que aún se encuentra "patas arriba", sin saber a ciencia cierta lo que va a pasar ni en qué magnitud, está Colombia con una dinámica económica casi envidiable y, a la vez, con presiones preocupantes en materia de crédito, altos precios de activos y alza en las expectativas de inflación. El Emisor había dejado las puertas abiertas a un aumento en su tasa de intervención, al informar en su reunión del pasado 28 de octubre que si la confianza internacional se restablecía y los indicadores líderes seguían con el mismo dinamismo la economía iba a requerir menor estímulo monetario.
En ninguna de sus últimas tres decisiones de política monetaria, en las cuales mantuvo su tasa inalterada, hubo unanimidad. Tampoco hubo una decisión unánime en esta reunión. En Colombia, las preocupaciones han estado fijadas en el crecimiento del crédito bancario a una tasa anual elevada, tres veces por encima del PIB. La cartera de consumo de los hogares ha sido la más dinámica.
¿Por qué la subió?
Según el comunicado, el aumento en la tasas obedece a que las medidas para solucionar los problemas de deuda pública y del sistema financiero en Europa no han tenido el impacto esperado. Asimismo, toma en cuenta que la economía de E.U. se debe expandir a una tasa moderada por un período prolongado.
El Emisor anuncia que mantendrá un monitoreo sobre la economía de Europa: "El mayor riesgo de los pronósticos centrales de crecimiento es un ajuste desordenado en Europa. De materializarse dicho riesgo, la economía mundial crecería considerablemente menos de lo esperado y afectaría adversamente la economía colombiana". Y agrega: "de presentarse este evento, el cual tiene una alta probabilidad de ser detectado a tiempo, la postura monetaria podría ajustarse rápido".
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