Controvertida y compleja la prohibición del parrillero hombre en motocicletas, en los diez municipios del Valle de Aburrá.
Una medida, en principio saludable, si como dicen los alcaldes se trata de ganar seguridad. Pero que también se podría considerar discriminatoria y lesiva para miles de motociclistas que usan ese medio para transportarse o como instrumento de trabajo. Por unos pocos que delinquen termina por pagar la inmensa mayoría.
Noviembre y diciembre aportarán a las autoridades el laboratorio para la eventual extensión de la medida. Ideal que simultáneamente la Policía extienda e intensifique los controles a las motocicletas en las vías en busca de delincuentes, una acción que en poco tiempo puede resultar más disuasiva del uso de esos vehículos con fines ilegales. Y al mismo tiempo eficaz para no lesionar los intereses y los derechos de la gente de bien que viaja en moto.
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