Las bandas en las laderas están volviendo a una práctica absolutamente condenable: disparar desde las partes altas, con fusiles y carabinas, sobre zonas densamente pobladas por civiles. En su afán de guerras territoriales y por el control de expendios de droga, los delincuentes abren fuego de manera indiscriminada, como ocurrió por estos días entre los barrios La Divisa y La Quiebra, en la parte alta del sector La Floresta.
Llamamos al respeto inmediato de quienes, inermes, no integran esas organizaciones criminales y a la respuesta igualmente expedita y firme de Policía y Ejército. Faltaba más que después de haber superado momentos críticos de violencia como en los años 2002 y 2003, en las comunas 1, 8 y 13, ahora haya tiroteos tan condenables como peligrosos.
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