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Hay con quién pero no con qué

EL DIRECTOR DE Colciencias les habla ahora de tú a tú a los ministros porque gracias a la Ley de Ciencia y Tecnología que se aplica hace un año tiene más fuerza administrativa. Lo que le quedó faltando a la Ley es un músculo financiero que no se encalambre cada año.

  • Hay con quién pero no con qué | Donaldo Zuluaga | Iván Enrique Ramos Calderón, rector de la Universidad del Valle, opinó que la transformación de Colciencias es un avance pero que desearía que ese mejoramiento de estatus se reflejara en mayores posibilidades de recursos. Confió en el mejoramiento de la financiación. Foto en la SIU de la U. de A.
    Hay con quién pero no con qué | Donaldo Zuluaga | Iván Enrique Ramos Calderón, rector de la Universidad del Valle, opinó que la transformación de Colciencias es un avance pero que desearía que ese mejoramiento de estatus se reflejara en mayores posibilidades de recursos. Confió en el mejoramiento de la financiación. Foto en la SIU de la U. de A.
03 de abril de 2010
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El pistoletazo de salida de la carrera tecnológica que dio la primera sonda espacial a fines de la década del 50 replicó en Colombia con la aparición de Colciencias.

Alberto Ospina Taborda, el primer director de la entidad, hacía parte de una comisión de estudios de la Armada colombiana en Estados Unidos.

Allí fue testigo de la preocupación de sus profesores por el relativo atraso de ese país en ciencias físicas y del espacio que delató en 1957 Sputnik, la primera sonda espacial de Rusia y del mundo.

Desde el Comité Nacional estadounidense que se creó para estudiar los motivos del atraso se desarrollaron nuevos textos, métodos y laboratorios para aplicar la ciencia. A Ospina lo contagió el furor y durante el decenio del 60 difundió en Colombia el nuevo modelo de enseñanza de las ciencias.

Ese proyecto lo llevó a la necesidad de promover en el alto gobierno la creación de una entidad que buscara el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Así nació, en 1968, Colciencias.

A este titiribiseño que llegó a la Armada porque soñaba con el mar, le ofrecieron ser su primer director. Inició con un escritorio, una oficina, dos personas prestadas y a los pocos meses pasó a una oficina de unos 100 metros cuadrados encima de un restaurante en Bogotá.

El primer presupuesto que recibió era de 7.000.000 de pesos que sirvieron para iniciar el apoyo a diversas actividades científicas con el ánimo de promover la investigación. 42 años después las cantidades se cuenta en cientos de miles de millones.

Para 2010 Francisco Miranda Miranda, el actual director, anunció que la cifra sería de 232.287 millones de pesos, la más alta de la historia de esta entidad que en 2009 se convirtió en departamento administrativo gracias a una ley a la que se le agradece mucho por lo administrativo, pero se le reclama por los recursos.

Se trata de la 1286 de 2009, Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación que se aplica hace un año y convirtió al instituto en Departamento Administrativo.

Eso quiere decir que es parte del gobierno central y en términos prácticos ya no se encarga de recomendar políticas de ciencia y tecnología, sino que las genera y las aplica.

Miranda contó que esa transformación profunda que se hizo tras la fachada del edificio ya se terminó. Traería entre otros beneficios darle vocería al sector en los niveles más altos del Estado, acceso al Consejo de Ministros y al Congreso.

Del dinero qué
Si bien el presupuesto de Colciencias crecería un 67 por ciento con respecto a 2009 si se le entregan los 232.287 millones que se anunciaron, también es verdad que cada año se tiene que pelear por aumentar los recursos.

Que con la Ley no se haya logrado crear el músculo financiero que se requiere es una de las críticas de Juan Darío Restrepo, un investigador de la Universidad Eafit que ha sido director de programas en Colciencias, quien además duda que se reciba todo el dinero anunciado.

Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional, habló sobre el tema en un foro sobre la financiación de la educación superior en el que dijo que la investigación representa sacrificio e inversión que asumen "porque cuando hablamos al Estado de recursos para la investigación y para la educación superior para postgrados, doctorados y maestrías, la respuesta es que busquemos recursos externos nacionales e internacionales".

A las palabras de Wasserman, recogidas por la Agencia de Noticias UN, se suman las de Juan Carlos Navarro, especialista de la división de ciencia y tecnología del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, quien confirmó que no son precisamente los recursos del Estado los que han movilizado la investigación en Latinoamérica.

En Colombia Francisco Miranda cree que la política del gobierno ha sido incrementar el presupuesto para investigación, pero reconoció que nunca se ha asignado una renta específica. Su percepción es que los fondos deben ser crecientes y asegurados cada año.

A Jaime Restrepo Cuartas, ponente de la Ley, también le parece que ese es el ideal: "Que existiera un parafiscal dedicado a la investigación, no se logró en la Ley, que de las regalías hubiera un porcentaje específico para ciencia, tecnología e innovación, no se logró, que hubiera un impuesto específico, no se logró".

En el proyecto se hicieron propuestas para buscar recursos que al final no se concretaron y por eso en la comunidad científica se habla de la falta de voluntad política. El primer director de Colciencias destacó que es un instrumento legal que se requería para su desarrollo, que "traza un norte al país en su navegación por el turbulento mundo competitivo del siglo XXI".

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