En la recta final de una polémica y enrarecida campaña electoral la tregua conjunta de las Farc y el Eln no es un hecho aislado. Aunque sorpresiva, ponerle seguro a los fusiles y frenar atentados apunta a incidir en los votantes y, a largo plazo, insistir en un cese el fuego bilateral.
Las guerrillas explicaron que su intención es "propiciar condiciones más favorables para los diálogos" y favorecer que "el clima político electoral se caracterice por la mayor ausencia de perturbaciones".
Pero la orden de detener ataques y "acciones ofensivas" contra las Fuerzas Militares y la "infraestructura económica" comienza justo cinco días antes (20 de mayo) y termina tres días después (28 de mayo) de unas elecciones presidenciales que, según las recientes encuestas, se vislumbran muy disputadas, entre candidaturas partidarias y opositoras al modelo actual del proceso de paz.
La guerrilla ha intentado mostrarse imparcial frente a los aspirantes a llegar a la Casa de Nariño, al insistir en que "rechaza que la paz sea usada con fines electorales". Pero dirigentes políticos y analistas coinciden en que las Farc les interesa que el próximo Gobierno sea partidario de la continuidad de la solución negociada a un conflicto, que en 50 años ha dejado más de 200 mil muertos y 6 millones de víctimas de otros crímenes.
A lo anterior se suma otro hecho coyuntural como el tercer acuerdo parcial logrado ayer entre los negociadores del Gobierno y las Farc, sobre cultivos ilícitos y narcotráfico.
La tercera tregua unilateral
Analistas del conflicto como Javier Ciurlizza, director para América Latina y el Caribe de International Crisis Group, reconocen que la tregua conjunta de las Farc y el Eln tiene una intencionalidad electoral".
Pero al mismo tiempo valora que por primera vez las guerrillas declaran una cese el fuego durante elecciones presidenciales, en la que la aspiración reeleccionsita del presidente-Candidato Juan Manuel Santos ha cedido terreno frente a las demás, incluida la de Óscar Iván Zuluaga, detractor del actual manejo de la negociación.
Para Ciurlizza, "las guerrillas quieren incidir en el proceso electoral y, sin duda, buscan favorecer las candidaturas que sean partidarias de seguir dialogando. Es probable que las Farc quisieran otra persona de presidente distinta a Santos, pero son pragmáticas en reconocer que él garantiza la continuidad del modelo actual de negociación".
El senador Iván Cepeda, calificó el anuncio como "un signo que reafirma y fortalece el proceso de paz y un hecho inédito", porque en el pasado hubo cese de hostilidades por separado. Tanto Ciurlizza como Cepeda enfatizaron en que el Gobierno está en mora de sentarse a dialogar con el Eln para asegurar el fin de conflicto con todos sus actores.
A juicio de Victor G. Ricardo, excomisionado de Paz durante el Gobierno Pastrana en los diálogos del Caguán, la tregua de nueves días es positiva para seguridad de los votantes. "Lo grave es que se quiera capitalizar a favor de una candidatura, porque la paz no puede ser propiedad de un Gobierno de turno, las Farc negocian con el Estado".
En contraste, el viceministro de Justicia, Rafael Nieto, considera que al Gobierno le favorece la tregua y el acuerdo sobre cultivos ilícitos "para mostrar resultados que impulsen la reelección de Santos".
Gobierno no da tregua
El otro debate que revive la tregua de las Farc y el Eln es la insistencia, desde comienzo de diálogos, de un cese el fuego bilateral con el Gobierno, que hasta ahora la rechaza esa concesión.
"Las Farc y el Eln hemos sostenido la necesidad de convenir un cese del fuego bilateral, que encauce las conversaciones de paz hacia una efectiva y pronta reconciliación entre los colombianos", indicó ayer el comunicado conjunto.
Pero el Gobierno se ha mantenido firme en dialogar en medio del conflicto para mantener la ventaja militar y evitar el fortalecimiento de las guerrillas.
Por eso el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, respondió ayer que "las Fuerzas Militares mantendrán la ofensiva, que no se negocia "porque las guerrillas deciden hacer el favor de dejar de cometer uno de sus delitos. Cada vez que hay treguas bilaterales, hemos aprendido que lo hacen para reponerse y fortalecerse".
Hasta ahora, se impone la estrategia militar que busca mantener a una guerrilla realista en la mesa de negociación, antes que ceder al clamor de gran parte del país de frenar el uso de las armas para evitar más víctimas.
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