De una grabadora que está en el piso salen las notas del vals que las hace danzar con velocidad. Sobre las cuatro ruedas van hasta el fondo de la pista del coliseo Carlos Mauro Hoyos, de Belén; voltean, hacen círculos, saltan, levantan una pierna y con los brazos mantienen el equilibrio. Luego suena una polca y más tarde un tango.
De las cuatro se destaca Sara Henao Gil, la menudita de pelo rizado que ya domina su categoría en el patinaje artístico del país. Así lo indican cuatro títulos nacionales interclubes que consiguió en Manizales y Rionegro, en 2010, y Cali y Rionegro, en 2011. Además, desde 2009 es primera en departamentales. Por ello los halagadores comentarios de sus entrenadores en el Club Sabaneta.
El entrenador Félix Cárdenas Piñeros trabaja con ella hace un año y comenta que sus mayores virtudes son la coordinación en manos y pies y la flexibilidad.
Entretanto, para Martín Carvajal, su profesor de danza desde hace seis meses, la niña “tiene muy buena actitud, disciplina y amor por este deporte. Es la mejor porque no se cae, es segura y técnica en las tres modalidades que practica, libre, figuras y danza”.
La flaquita tiene nueve años pero por ser de abril compite en la categoría miniocho. Mientras el profe Carvajal habla, ella sigue entrenando con Daniela Franco, Catalina Fajardo y Stephany Pereira, sus compañeras de equipo.
Esa disciplina la exhibe de lunes a sábado y a veces domingo. En la mañana va al colegio San Francisco Javier, de Las Playas, y de 2:00 a 6:00, solo patines, concentración, ritmo, trote, esfuerzo. Ya en la noche, rendida, hace las tareas en casa, en Belén San Bernardo, y a dormir.
Perfila su vida como la de una deportista de alto rendimiento, saca buenas calificaciones en el colegio pero también juega escondidijo y chucha cogida en los recreos, y sueña con ser veterinaria porque le encantan los perros y los gatos, los peces, las mariposas y los cocodrilos.
Eso sí, primero viajará a Italia, el país de su ídolo, la rubia Tanja Romano, una de las mejores del planeta. Cuando Sara la ve en Youtube y en canales internacionales, suspira con la armonía y elegancia de sus desplazamientos. Allá quiere competir a alto nivel y ser campeona mundial.
La seguridad en los movimientos también la tiene al hablar. Sin vacilar, sostiene que es la mejor de Colombia en giros, en su categoría, y dice que quiere ser como Catalina, que compite en mininueve.
Sentada en la tribuna del coliseo, Silvia Gil no pierde de vista a su campeona. Ella y el papá, Jesús María Henao Carvajal, motivaron desde muy pequeños a sus hijos para que practicaran algún deporte.
Tanto Sara como Andrés, el mayor, se inclinaron por la natación y el patinaje, aunque luego se decidieron por este. Andrés tiene 13 años, mostró talento en el de carreras, pero le pudo más el gusto musical, se quedó con el violonchelo y ahora toca en la Escuela de Música de Belén.
Sarita en cambio aprendió a patinar en 2008 en la escuela de la Liga y antes del Sabaneta estuvo en otros clubes. Ahora se prepara con toda porque no quiere perderse el Suramericano de Paraguay en 2012.
“El premio es verlas en la pista”, anota Silvia luego de quejarse por el poco apoyo oficial y privado a estas deportistas. A su voz la opaca la música clásica que acompaña los pasos de las niñas.
Ya el profe Carvajal se retiró, pero ellas patinan como si él estuviera. Al fondo, Sara se impulsa y corre. No para. Descansará cuando alcance la cima.