Con el caso del ingeniero León Andrés Montes, secuestrado hace un año por el Eln en Amalfi, Antioquia, ahora se cae en la perversión, según informes militares, de que esa guerrilla se lo entregó a las Farc con el ánimo de burlar los controles y la presión del Ejército.
Un acto repudiable en varios sentidos: primero, que la guerrilla mercadea con seres humanos y segundo, que el Eln dice querer abrir diálogos de paz y que las Farc mientras aseguran no tener plagiados, y dialogan en Cuba, se dedican a cuidar los "secuestros elenos".
Triste resultado el de la anunciada alianza subversiva.
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