Estaba claro desde mucho antes que el ganador del clásico vallecaucano 276 iba a dar un paso de gigantes hacia la clasificación, y que el perdedor iba a quedar contra las cuerdas.
El empate que se dio en la tarde del sábado entre Itagüí y Cúcuta, rivales directos en la pelea por la clasificación, era otro motivo que tenían Cali y América para buscar los tres puntos.
Al final, salió un partido con algunos pasajes de buen fútbol, con fricciones y con más vergüenza y pundonor que claridad y talento.
Y en ese menú, en el que también se medían un pésimo local (Cali) y un flojísimo visitante (América), los grandes vencedores fueron los rojos, que se echaron al bolsillo tres puntos de oro, que saltaron a la séptima casilla y que dejaron a su rival de turno en cuidados intensivos y con pocas posibilidades de recuperarse a tres fechas de decantarse el grupo de clasificados.
A los 59 minutos el argentino Jorge Artigas definió el clásico con un golazo de tiro libre desde la media luna.
Esa anotación confundió por completo al Cali, que perdió por expulsión a Felipe Chará cuatro minutos después; pero también nubló a la hinchada azucarera, que a los 67 minutos motivó la suspensión parcial del encuentro al lanzar objetos a la cancha, y a los 88 forzó a la terminación del encuentro por el mismo motivo.
Tiempo verde
En la etapa inicial, el de las oportunidades fue el Cali, que tuvo para abrir la cuenta con Gabriel Fernández (mtos. 2 y 27) y Germán Mera (6), pero no la metió.
La más clara opción del América fue un penal que le atajó Víctor Centurión a William Zapata en el minuto 32.
Arrancando el periodo complementario, América quiso compartir el control del balón con el Cali, y en una jugada ofensiva uno de los zagueros verdiblancos cometió falta en la media luna. Jorge Artigas, un especialista, no falló y logró un golazo para el 1-0.
Casi enseguida el Cali se quedó con uno menos por expulsión de Chará; esa situación, más el 1-0 en contra y el evidente desespero de la hinchada que comenzó a tirar objetos a la cancha, perjudicaron enormemente a los azucareros, que no tuvieron cabeza fría para llegar por lo menos a la igualdad.
América jugó tranquilo los últimos minutos hasta que el árbitro Hernando Buitrago decidió terminar el compromiso porque al campo siguieron cayendo objetos lanzados desde oriental.
Ganó América y eso le da un aliento enorme para seguir soñando. Perdió el Cali, resultado que lo deja contra las cuerdas a tres fechas de definirse el grupo de los ocho.