Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Clases de patriotismo para algunos

30 de diciembre de 2008
bookmark

Ojalá que los primeros colombianos que van a dialogar con Barack Obama sean lo suficientemente amigos de la patria colombiana, como verdaderamente leales y sinceros, para mostrarle al Presidente electo de EE. UU. los daños que le trae al país la economía subterránea compuesta por "empresarios de la muerte" de todos los colores, olores y sabores. El presidente Barack Obama tiene que estudiar con bastante detenimiento el tema de nuestra amada Colombia, vilmente apaleada por violentos y sanguinarios seres humanos.

El presidente Obama entenderá por qué en Colombia nació el fenómeno Uribe. El país estaba hasta la coronilla. Es claro y evidente que todos aquellos seres humanos "acorralados" por los odios y rencores, deben vivir realmente con una calidad de vida pésima. La vida es algo muy maravilloso para entregársela a ese binomio monstruoso del odio y el rencor. Ojo, ojote, ojito, seres humanos, que están engrillados y secuestrados por esta nociva y perversa fórmula del demonio. En mente sana no pueden caber ídolos tan perversos y malévolos. ¿Cómo será la vida de aquellos seres humanos que de día y de noche se la pasan rezumando amargura política? Cuando trato de imaginármela me siento arrozudo, como muy asustado. Es el momento de aprovechar para que los seres humanos del orbe, que "viven" semejante rémora, hagan un bondadoso plan de vida para que extirpen del alma semejantes "compañeritos". Los colombianos que reniegan del país hay que ponerlos a estudiar patriotismo.


"El hombre del trapo rojo" hace un comentario
Tengo un comentario sobre el artículo titulado El hombre del trapo rojo: todos vemos las cosas según la cuna de la que venimos y la solidaridad es inversamente proporcional al estrato. Nosotros, los del trapo rojo, somos personas que trabajamos en el espacio público. Nosotros, los del trapo rojo, somos quienes ayudamos a ubicar un espacio dónde parquear. Nosotros, los del trapo rojo, somos los que estamos pendientes para que el próximo carro no bloquee la salida. Los del trapo rojo somos quienes ayudamos a ingresar con seguridad a la vía. No somos los más bonitos ni bien encarados pero no somos delincuentes. Me sorprende que un columnista cargue sus artículos con tanto prejuicio, intolerancia y falta de solidaridad. No entiendo por qué sufren tanto cuando un pobre idea alguna forma de ganarse sus pesos.
Está muy bien que el gobierno cobre 1.800 pesos por parquear en la vía pública y está muy mal darle 500 o 1.000 al pobre desarrapado del trapo rojo. Hace poco en un periódico de barrio se quejaban de unas plataneras en la zona verde, y la queja no la motivaba la estética de las plataneras sino el hecho de que los celadores se lucraran de ellas. Yo sueño con glorietas cultivadas con comida, con clubes de horticultura en las zonas verdes de las unidades cerradas. Qué bueno sería que los niños de la ciudad pudieran comerse una zanahoria acabadita de arrancar. Lo que hace el pobre es desorden, pero cuando lo hace el rico es progreso. El aviso del pobre es contaminación visual, los carteles de los paraderos de buses son amoblamiento urbano.
Hernando Macías
hmc1@hotmail.es


Destruyen, pero no construyen
En El Colombiano del 27 de diciembre página "Política" 9ª, se publica una pequeña nota bajo el título Protesta, por medio de la cual se informa que el movimiento o partido político Polo Democrático Alternativo, no ve bien que la Alcaldía cobre a los venteros ambulantes del río, "debido a su difícil situación de desempleo".

Lo que no saben los señores del Polo es que cuando las cosas se regalan y no cuestan nada, no se cuidan, no se hacen esfuerzos por tenerlas ni por manejarlas ni por sacarles el mejor provecho. ¿Se imaginan los lectores qué sería de la avenida del río y de las calles del centro con la invasión de venteros durante la Navidad? Todo un caos y con seguridad, nadie se beneficiaría.
Ese es nuestro Polo, puras críticas, señalamientos y destrucción viperina, nunca se les escucha una propuesta que sirva y mucho menos se les ve construyendo algo bueno y positivo.

Sería importante conocer qué opinan los señores del Polo y hasta nuestras mismas autoridades sobre "el supuesto cobro de vacunas y cuotas, que se dice, vienen haciendo algunos grupos o personajes oscuros a los humildes venteros y venteras estacionarios del centro de la ciudad, en especial a los que venden minutos de celular", lo cual, sin lugar a dudas y de ser cierto, como parece que sí lo es, sería el más descarado de los atropellos.

Cordial saludo y venturoso año nuevo.
Juan Fernando Echeverri Calle

pericles50@une.net.co

Para seguir leyendo

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD