"Llegar hasta aquí es satisfactorio desde el punto de vista de que hemos acabado lo que queríamos hacer, pero es muy triste decir adiós. No me refiero a los actores y al equipo de producción, con quienes espero seguir trabajando, pero sí a los personajes. Hemos tenido una buena relación y me han inspirado. Es triste decir adiós a Batman", afirmó el británico.
Nolan, autor de Memento y la aclamada Inception, emprendió las nuevas aventuras del hombre murciélago en 2005 con Batman Begins, donde renovó el universo de ese personaje del cómic que anteriormente conoció unas adaptaciones cinematográficas muy populares de la mano de Tim Burton y Michael Keaton.
Ese dúo rodó las dos cintas, Batman en 1989 y Batman Returns en 1992, antes de que otro equipo tomara las riendas de la saga en Batman Forever en 1995 y Batman & Robin en 1997, ambas dirigidas por Joel Schumacher aunque con distinto rostro detrás del superhéroe: Val Kilmer y George Clooney, respectivamente.
Con Christian Bale al frente de Batman Begins, Nolan, que dedicó dos años a la puesta a punto de aquel guion, apostó por un tono solemne, reflexivo e hiperrealista, con unos personajes profundos y sin perder de vista la espectacularidad de las grandes producciones.
Su debut en la saga se saldó con una recaudación de más de 370 millones de dólares, pero fue la siguiente entrega, The Dark Knight, la que dejó huella.
"Nunca esperé su éxito abrumador", admitió. "Se convirtió en un verdadero fenómeno, y eso es algo que uno nunca debe aspirar a lograr. Simplemente ocurrió. En la primera quisimos contar los orígenes del personaje y confiamos en que la gente creyera la historia de Bruce Wayne y su viaje como Batman. Es algo que podría ocurrir en la vida real", agregó.
La segunda entrega de la saga es actualmente la cuarta película de mayor recaudación en la historia, con más de mil millones de dólares. Ganó dos Óscar, uno de ellos póstumo al mejor actor de reparto para Heath Ledger, por su papel del malvado Joker.
En estos años el realizador se caracterizó por un gran secretismo en los rodajes para evitar filtraciones que desvelaran sorpresas, algo que, según él mismo admitió, "cada vez es más difícil de conseguir".
"El proceso de rodar una película de forma privada es un reto. Me gusta hablar más de privacidad que de secretismo. Intento hacer la película en privado para dar al público esa sorpresa. En un truco de magia se respeta esa privacidad. Pero todo el mundo tiene una cámara en el móvil y sabíamos que algunas cosas iban a salir", declaró.
A sus 41 años, al director se le abre ahora todo un horizonte de posibilidades en cuanto a su próximo proyecto, pero por el momento sólo piensa en sus vacaciones y en el reciente honor con el que fue distinguido.
El pasado sábado grabó sus huellas en el Teatro Chino de Hollywood. "Fue verdaderamente emocionante. Nunca imaginé lograr algo así. De hecho no sabía que era también para directores. Ser incorporado a un trozo tan importante de la historia de Hollywood es el mayor honor que un cineasta puede recibir", finalizó.
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