En español hay una palabra para llamar al hijo que pierde a su madre: huérfano. También un término para referirnos a los hombres y mujeres que pierden a sus esposos: viudos y viudas. Pero, ¿cómo se llama a los padres que ven morir a sus hijos? “Eso no tiene nombre –me dijo mi mamá–. Si a un padre se le muere un hijo, se le parte el corazón”. Ese es sólo un ejemplo –uno muy triste– de las palabras que le faltan a nuestro idioma.
Aunque la última edición del diccionario de la Real Academia Española (RAE) tiene 93.111 palabras –6.000 más que en la edición de 2001–, muchas veces sentimos que se quedan cortas.
De hecho, cada año, las 32 academias de la lengua de los países hispanohablantes le proponen a la RAE incluir en el diccionario cientos de...