Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Este carro, representativo de la generación de las micromáquinas de la posguerra se puede ver en Medellín.
No es un juguete. No es un carrito de colección a escala. No es el regalo que encontró un niño debajo de su árbol de Navidad o su almohada en la pasada Noche Buena. No es nada de eso, aunque lo parezca.
Es real, funciona normalmente, lleva y trae a sus ocupantes incluso con un desempeño que sorprende por su capacidad. Es un carro tan real como cualquiera y que funciona hoy, como hace 57 años.
La Bianchina, con un diseño elegante pese a su tamaño y su redondez. Formas fluidas y un aspecto simpático. Y más allá de eso uno de los símbolos del segmento de los microcarros que tuvieron su popularidad como autos de producción en la década de los 50 del siglo XX.
Y en Colombia este modelo es único.
Luis Alberto Moreno ya había visto un modelo similar hace poco más de una década, pero en ese momento no le paró muchas bolas. Hace unos seis años, en una visita al salón del Autómovil de Ginebra, nuevamente se topó con un modelo similar como parte de la exhibición de una de las marcas presentes. Ahí sí...