De la noche a la mañana ningún país se despeña por una crisis política, económica y social como la que atraviesa Venezuela. Con su incomparable capacidad para erosionarlo todo – desde la producción petrolera hasta los fundamentos del Estado de Derecho –, el chavismo actuó como catalizador y le dio mayor profundidad a las raíces estructurales de un conjunto de problemas que, además, acabó disfrazando de ideología, pero que en realidad lo antecedieron y tal vez le sirvieron de fermento. La reflexión sobre la forma en que se ha desarrollado este proceso a lo largo de los últimos 20 años ayuda a entender la encrucijada en que se encuentran los venezolanos, y ofrece algunas lecciones sobre cuán fácilmente puede deslizarse un país promisorio hacia el abismo.
La ambigüedad del petróleo
No se puede explicar la suerte de Venezuela prescindiendo del petróleo. El oro negro ha sido la bendición y la maldición de ese país. Bendición en épocas de bonanza, como durante los años 60 y 70 del siglo pasado...